miércoles. 29.06.2022
                      Una de las investigadoras de Inbiotec, en una imagen de archivo tomada hace un año. MARCIANO PÉREZ
Una de las investigadoras de Inbiotec, en una imagen de archivo tomada hace un año. MARCIANO PÉREZ

Ha pasado poco más de un año desde que el instituto de investigación Inbiotec entrase en concurso de acreedores. Tras un verano agónico, en septiembre, con la liquidación ya sobrevolando sobre el centro y sus trabajadores, se anunció que la fundación soriana Cesefor lo absorbería y entró en un nuevo proceso de negociaciones. El juez acaba de dictaminar que la oferta presentada por Cesefor es válida y la viabilidad del centro encara su recta final, aunque obligará a diversificar los trabajos de investigación que hasta ahora llevaban a cabo.

El administrador concursal, Paulino Felipe González Canseco, señala que actualmente tan sólo está pendiente la firma ante notario para que se ponga fin a este proceso y que el objetivo es que ésta se lleve a cabo durante este mismo mes a fin de que se dé paso a la subrogación para que Cesefor se haga cargo de la unidad productiva, en este caso Inbiotec, y también de sus siete trabajadores.

«En este momento se está analizando toda la documentación para formalizar la integración de Inbiotec en Cesefor», explicó el director del centro soriano, Pablo Sabín, quien añadió que se podrá «resolver en breve» esta formalización. Además, incidió en que el primer paso que se dará será la subrogación de los siete trabajadores de Inbiotec para que se incorporen a la plantilla de Cesefor y dar estabilidad a sus puestos de trabajo. «Con este paso se solventaría el calvario que han vivido los trabajadores», aseguró Sabín.

Fue a principios de este año cuando Cesefor presentó la oferta sobre el instituto de investigación leonés tras aprobarse la liquidación concursal. Tras analizar el auto de liquidación presentado por Inbiotec para poder ser absorbida, la fundación soriana postuló su oferta al juez encargado del proceso concursal que finalmente, y tras analizar los documentos con el administrador concursal, ha recibido el visto bueno.

Cambio de patronos

El objetivo es que Inbiotec, aunque dependa de Cesefor, mantenga su sede en León, pero se regirá bajos los criterios de la fundación a la que pasará a integrarse. La Diputación de Soria, la Universidad de Valladolid y la Fundación de Asociaciones Forestales de Castilla y León son los patronos de Cesefor, que darán relevo a la Universidad de León y la Diputación de León que hasta que se declaró el concurso de acreedores eran los patronos del instituto leonés.

«En el ámbito de los recursos naturales hay necesidades muy claras y la incorporación de Inbiotec puede ser un revulsivo para el propio instituto y volver a colocarlo como un centro puntero, puede volver a tener un buen posicionamiento», dijo Pablo Sabín, quien añadió que «hay que exprimir y aprovechar» todos los recursos con los que cuenta en sus instalaciones leonesas. Industria de la madera y construcción, biodiversidad y conservación, valorización de productos forestales no maderables, gestión forestal y recursos naturales, cambio climático e incendios y otros daños forestales son las principales líneas de trabajo.

En busca de la excelencia

Con más de 25 años de historia y una veintena de laboratorios en su sede de la avenida Real, Inbiotec había centrado sus trabajos en soluciones biotecnológicas de I+D+i dirigidas al incremento de la competitividad en diferentes sectores industriales como el farmacéutico, el agroalimentario o el medioambiental. El director de Cesefor confirmó lo que desde un principio se había avanzado cuando la Junta intercedió para que la fundación soriana asumiera el centro leonés: las líneas de investigación tendrán que adaptarse y diversificarse. «La idea es mantener el trabajo farmacéutica y la biotecnológica, pero también se incorporarán nuevas líneas vinculadas a los recursos naturales, que es con lo que trabaja Cesefor», explicó Sabín.

De hecho, incidió en que las investigaciones centradas en el sector farma «son muy competitivas» y esto ha sido una de los obstáculos con los que se ha encontrado Inbiotec, «que se ha quedado atrás porque no ha sido competitivo, lo que finalmente provocó su entrada en el concurso de acreedores» en abril del año pasado. El nuevo enfoque de las investigaciones estará marcados por los objetivos de Cesefor, que centra su actividad en el sector forestal bajo las nuevas estrategias bioeconomía y economía circular, para el desarrollo integral de este sector y de todas sus cadenas de valor y fomentando la sostenibilidad.

Inbiotec se salva al aceptar el juez la oferta de Cesefor