lunes 23/5/22
Infraestructuras

León hereda hoy 70 plazas de aparcamiento y un paseo entre rejas de la obra del tren

El espacio que la ciudad recibirá de la reforma del ferrocarril se queda lejos de las expectativas urbanas que prometía el soterramiento
                      Primer tramo del pasillo peatonal, que define el nuevo espacio cedido a la ciudad por Adif. FERNANDO OTERO
Primer tramo del pasillo peatonal, que define el nuevo espacio cedido a la ciudad por Adif. FERNANDO OTERO

La integración del tren busca un reconocimiento oficial en el ordenamiento urbanístico que vino a cambiar en la ciudad; pero no se ve claro. Más allá de la valla, que es el elemento decorativo y la barrera física que se eleva sobre todas las aportaciones vinculadas a la intervención en la vía, mitad soterramiento, mitad integración, con lo peor de cada sistema, la herencia de la intervención acaba siempre en la polémica por el resultado, que afecta con levedad al perfil urbano de la ciudad, como constatan los acuerdos que serán firmados hoy martes entre Adif y el Ayuntamiento de León, tal y como adelantó anteayer Diario de León en su edición de papel.

El flujo

Los mayores efectos tendrán que ver con la circulación y accesos a la nueva estación

La aportación que se espera es mínima; setenta plazas de parquin, asociadas al cordón de acceso y movilidad en torno a la estación leonesa, ampliada y ajustada a los cánones de enclave pasante; el contenido de la estructura de acceso para el tráfico rodado, con los condimentos de la eficiencia que estos enclaves suelen tener en los países desarrollados en los que la intermodalidad es una religión, con el sistema de giro en el lateral, para filtrar la llegada de viajeros al los trenes; estación de León con kiss and go o con park and ride; dos condimentos del exotismo que le faltaba a este punto esencial para la comunicación exterior de la ciudad, y que lleva varios meses atascado porque Adif no dio el paso adecuado para ceder el espacio a la gestión municipal. La de tráfico.

                      El acceso pendiente de apertura, junto al aparcamiento. OTERO
El acceso pendiente de apertura, junto al aparcamiento. OTERO

Lo agradecerán los taxistas, alejados en posición de espera a la llegada de viajeros que acceden a León por tren al otro lado de la calle, de esta avenida dispuesta por cuatro carriles, junto a la estructura de la vieja estación.

El arrabal

La valla genera un rechazo entre el vecindario, también disconforme con el solar entre alambrada

De la apertura del nuevo espacio de asfalto pendiente para acercar accesos más convenientes a la estación ferroviaria se derivará otro concierto de tráfico; el acceso a esta esquina que abre paso al aparcamiento solo está permitido a los vehículos que circulen en dirección este por la Avenida de Palencia; así que se da por supuesto que la rotonda contigua, que viene a redistribuir circulación desde Doctor Fleming y Gómez Salazar va a asumir un rol mucho más relevante y aparente para el tráfico de cola del entorno, para las salidas y entrada a la ciudad por el oeste León.

Esa rotonda de cabecera de la gran arteria del chaflán con el palacio de Exposiciones va a crecer en funciones y objetivos; la salida del entronque del aparcamiento de la estación permite dos giros, según se observa en la señalización horizontal del vial, recién renovado, que permite girar también a los vehículos en sentido a doctor Fleming.

                      Vista general del pasillo sobre la losa del tren. FERNANDO OTERO
Vista general del pasillo sobre la losa del tren. FERNANDO OTERO

Y hasta ahí todo el repertorio posible en el movimiento de la circulación que va a repercutir sobre la zona, cuando se materialice el protocolo que el Ayuntamiento de León ha cerrado con Adif para ensartar el nuevo espacio que nació del soterramiento; el paisaje urbano que suavizó la depresión de la vía, del que desapareció aquella barrera infranqueable de hierro, hangares y tendejones, que eran una barrera natural que impidió al poniente leonés el ritmo de crecimiento que disfrutaron otras zonas de la ciudad.

El segundo enunciado de la herencia que la integración del tren presta a la ciudad se centra en las posibilidades para el peatón. Ahí, el pasillo que tapa la losa, la losa que tapa al tren en la vía de acceso al norte que devolvió el concepto de pasante a al estación leonesa y liquidó el fondo de saco; el pasillo de medio kilómetros para gloria del peatón, distinguido por caminar bajo el palio de la marquesina que salvaron de la radial y la fundición, legado de un pasado ferroviario de excelencia que acertó a poner a León en el centro del mapa del noroeste.

El resto del camino está flanqueado por barrotes; la valla, otra vez, que hasta ahora se veía desde el lado exterior y ahora se podrá observar por esta vereda de nuevos elementos decorativos, los lucernarios de color que jalonan el paseo, bautizado por empeño oficial y con varios nombres oficiosos en la recámara popular.

Veremos en los próximos meses cuál de ellos cuaja; si el determinado por interés institucional, como paseo del ferrocarril, o las alternativas de la retranca vecinal. A León le llega el momento de disfrutar el paseo por la costura con la que cicatrizó la brecha del tren. En pocos días, estará liberado el espacio, que se intuye con claridad desde el paso que resultó en Quebrantos. Una carrera desde Doctor Fleming hasta la fachada acristalada de la estación, donde se reflejan tres siglos de ferrocarril en León.

León hereda hoy 70 plazas de aparcamiento y un paseo entre rejas de la obra del tren
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