martes 22.10.2019
A él se debe la relevancia que ha adquirido el denominado Paso Honroso del Órbigo

El leonés Suero de Quiñones y su conocida hazaña del Paso Honroso

Libró las conocidas justas para liberarse de la prisión de amor en la que le sumió Inés de Tovar
El leonés Suero de Quiñones y su conocida hazaña del Paso Honroso
Suero de Quiñones, también conocido como Don Suero, fue un leonés que ha tenido mucha relevancia en la historia de León por su hazaña del Paso Honroso. Entre el 10 de julio y el 9 de agosto de 1434, Año Santo, se celebró junto al puente del Órbigo el célebre Paso Honroso. Su protagonista fue don Suero de Quiñones, criado del condestable de Castilla, don Álvaro de Luna. Don Suero, enamorado durante años de doña Inés de Tovar, se sentía prisionero del amor de la dama, en señal de lo cual todos los jueves ayunaba y se colgaba del cuello una argolla de hierro como si fuera su esclavo. La idea de la justa Para librarse de este tormento, se le ocurrió hacer una justa. Pidió autorización al rey para alzar sus tiendas en el camino de los peregrinos de Compostela, en el lugar de la Puente de Órbigo, durante un mes, él y nueve amigos se batirían contra todos los caballeros que acudieran al lugar, hasta romper trescientas lanzas, a razón de tres por caballero. Concedido el permiso del entonces rey Juan II, se pregonó por las cortes europeas el futuro acontecimiento, las condiciones para participar en ella y la fecha y el lugar en el que se llevaría a cabo, «cerca de la puente del Órbigo». Las lanzas Y para que cada dama que pasara rindiera su guante derecho, que perdería si no lo rescataba en lucha algún caballero, y, en fin, para que, rotas las lanzas del compromiso, se le declarara, por jueces sabedores en Leyes de Caballería, libre de su prisión de amor. Un silencio profundo había seguido al pregón de Suero de Quiñones. mientras Juan II deliberaba con su Consejo. Finalmente, Juan II dio su autorización y leyó, una a una, las ordenanzas que habían de regir como ley en el paso de armas que ya todos llamaban Honroso. Y León, rey de armas, tomó en su mano el pergamino, con el desafío de Suero, y prometió leerlo y pregonarlo en «todas las Cortes de la Cristiandad» y ante todos los reyes, duques y señores para que autorizaran a sus caballeros y vinieran a luchar en el lugar de la Puente de Órbigo. Durante los momentos anteriores y posteriores a la batalla la nobleza y el resto del pueblo, abarrotados de gentío, revientan de griterío y color. Algunos participantes Los nueve caballeros mantenedores respondían a los nombres de Lope de Estúñiga, Diego de Bazán, Pedro de Nava, Suero Gómez, Sancho Rabanal, Lope de Aller, Diego de Benavides, Pedro de los Ríos, Gómez de Villacorta, y al final Suero de Quiñones, con una guardia formada por caballeros de Castilla, que, en señal de acatamiento, fueron a pie y llevaban las riendas de sus caballos. Detrás, iban tres pajes de la Casa de los Quiñones, a caballo y portando espadas. El cortejo da dos vueltas al lugar del enfrentamiento para detenerse posteriormente. Suero de Quiñones, hecho el silencio por los trompeteros, se aúpa en el caballo y se dirige a los jueces. Desde el cielo cae la noche caliente y estrellada. El Passo Honroso de Suero de Quiñones está abierto a todos los caballeros del mundo. Concluído el Paso, don Suero se dirigió hacia León a la cabeza de un buen número de gente y allí visitó las reliquias de San Isidoro. A continuación, y tras pasar unos días en Laguna de Negrillos, donde tenía un castillo, don Suero Marchó en peregrinación hacia Santiago. Cuando llegó a la tumba del apóstol, dejó como regalo un brazalete de oro y perlas con inscripción en francés, que hoy lleva al cuello el busto relicario de Santiago Alfeo. Su sucesor Tras la muerte violenta del conocido don Suero de Quiñones en el año 1458, le sucede su hijo, llamado Diego de Quiñones y Tovar y que llegó a ser uno de los caballeros de la Orden de Santiago y, además ocupó el puesto de comendador de Destriana.

El leonés Suero de Quiñones y su conocida hazaña del Paso Honroso