martes 17/5/22
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Fiscalía de menores. JESÚS F. SALVADORES

El Juzgado de Menores de León condenó a una medida de cinco fines de semana de reclusión domiciliaria a dos menores, acusados de un delito de lesiones, otro de amenazas y un supuesto de delitos de odio, por dirigirse al novio de la madre de ella con expresiones como: «Moro de mierda, vete para tu país» a la vez que le decía a su suegra: «Le voy a pinchar los huevos para que aprenda a follarte».

El apartado de hechos probados relata que sobre las 23.30 y las 00:00 horas de la noche del 31 de agosto al del día 1 de septiembre de 2020, los jóvenes acusados estaban a la entrada del portal de una vivienda cuando llegó la víctima y pretendía entrar en casa, después de decirle el condenado: "Moro de mierda, vete para tu país, hijo de la gran puta, te voy a pinchar», tratando de impedirle la entrada al portal.

Al recriminarle el extranjero su actitud, exhibió algún gesto como para golpearle y cuando pretendía meter la llave en la cerradura, ella le dio un golpe en la espalda y el menor le dio una patada en la mano izquierda, que le provocó lesiones que precisaron tratamiento médico, curando en 30 días, 15 de perjuicio básico y 15 moderado y con secuela de limitación de movilidad de tercer dedo de la mano izquierda valorada en un punto, y los dos jóvenes abandonaron el lugar. Sacyl tuvo gastos por importe de 147,41 euros.

También y durante el mes de julio, en diferentes ocasiones, el menor se dirigió a su suegra con expresiones como «tu puto moro y tú os vais a acordar de mi», «le voy a pinchar a él por los huevos para que aprenda a follarte y si no queda a gusto te pincho a ti también y a él le mando a la UCI».

Dicen que les provocó

Los menores alegaron en su defensa que existió «una clara actitud provocadora, participativa y reprochable por parte del denunciante que fue la que desencadenó lo sucedido en el portal de la vivienda. Sostienen que se parte de la base de que las relaciones interfamiliares no son consentidas/asumidas por ninguna de las partes, lo que ya había dado origen a diversos enfrentamientos, pero desde su punto de vista el día de los hechos en el portal de la vivienda hubo una refriega iniciada por el gesto del denunciante al intentar cerrar la puerta violentamente a lo que siguieron insultos mutuos y agarrones entre los participantes, los dos menores y el supuestamente agredido, de forma que la actitud del denunciado es evidente que ni fue ni pudo ser tan pacífica y pasiva como pretende, pues, tal y como afirma la testigo con el «fue a por él» se evidencia la actitud violenta y la participación en la refriega del denunciante.

Además de lo expuesto, creen que es innegable que el denunciante no pudo identificar quien fue el autor de cada golpe si es que estos se produjeron realmente. De modo subsidiario y, considerando la provocación de los hechos realizada por el mismo denunciante, así como su activa y violenta participación en los mismos, estima que debe entenderse que la víctima ha contribuido activamente a la producción de su propio daño.

Palabra contra palabra

Entienden que las amenazas no han quedado probadas ya que únicamente existe como prueba la palabra del denunciante contra las de los denunciados las cuales, naturalmente difieren absolutamente, pero siendo lo cierto que la testigo (que vio los hechos no se sabe muy bien si desde la ventana o desde el mismo portal) ninguna referencia concreta hizo a ello. También sucede que esas supuestas amenazas se habrían vertido en todo caso en el contexto de una violenta refriega y no alcanzando la entidad, veracidad y trascendencia suficientes como para constituir un ilícito penal.

Todas estas cuestiones se desestiman por la parte juzgadora, que ratifica la sentencia y mantiene la pena dictada para los menores en los términos en los que estaba dictada.

«Moro de mierda, vete a tu país, te pincharé los huevos, aprende a follar»