viernes 16/4/21
Patrimonio etnográfico

SOS en defensa del último abrevadero

El PP de San Andrés exige que se restaure el pilón de la calle Truébano donde bebían caballos, ovejas y vacas por un ser una pieza de gran valor popular
El antiguo pilón está ubicado en la calle del Truébano en la localidad de San Andrés. MARCIANO PÉREZ

El Cordel de León, una de las vías más importante para el ganado trashumante, atraviesa San Andrés del Rabanedo, un municipio con un importante pasado ganadero y agrícola del que quedan pocos vestigios. Uno de ellos es el abrevadero de la calle Truébano, que languidece por deterioro y falta de uso, y que el Partido Popular insta a restaurar por constituir una de las escasas piezas, sino la última, del patrimonio etnográfico de la zona.

El PP pide a la junta vecinal de San Andrés y al Ayuntamiento que conserven este pilón rural de uso agrícola y ganadero como se está haciendo en otros lugares al valorarlos como puntos de interés cultural. Y proponen como fórmula estudiar algunas de las subvenciones para este tipo de elementos de valor popular de la Junta, la Diputación y la Cámara Agraria Provincial. Según indican, ven necesario «devolver al abrevadero su aspecto original», como también han efectuado en es Asturias donde «son muchos los que han pasado a formar parte de su patrimonio etnográfico e incluso están elaborando un censo», explican los populares.

La provincia leonesa dispone de 2.320 kilómetros de cañadas y vías pecuarias y una de ellas llega desde la tierras de Luna y Babia a Camposagrado, Lorenzana, Sariegos, Villabalter, San Andrés y Trobajo. Cada años rebaños de 1.500 ovejas cruzan esas tres localidades del municipio de San Andrés en busca de los pastos de verano de la montaña en un recorrido de hora y cuarto. «Antropología, historia y etnografía deben ir de la mano para evitar perder los pocos símbolos de lo que fue el mundo rural en San Andrés», resaltan desde el PP, que apuestan por la conservación de este elemento de la arquitectura del agua. También proponen una mejora del aspecto de la zona, «convertida muchas veces en improvisado vertedero, pese a estar rodeado de viviendas», y un tratamiento de los caminos que lo rodean.

SOS en defensa del último abrevadero