sábado 27/2/21
En vilo por una ayuda

De los titulares a la letra pequeña

Exigencias como no tener deudas tras meses sin ingresos, lo consideran inaceptable. Piden a las administraciones que miren a Europa
Mark Hayward, propietario de la academia Speak English. MARCIANO PÉREZ

El refranero ya lo advierte: «Del dicho al hecho hay mucho trecho». Una pequeña dosis de saber popular que viene muy bien para explicar una de las grandes quejas de los sectores afectados: los muchos requisitos de obligado cumplimiento para acceder a las ayudas fijadas, en este caso la Junta de Castilla y León. Hay uno que les parece especialmente sangrante y que entienden que demuestra una miopía evidente: es la exigencia de no tener deudas con las administraciones. «Son empresas que llevan meses sin ingresos algunas o con una caída brutal otra, ¿cómo no van a tener deudas?, se preguntó ayer la gerente de la Asociación de Hostelería de la Fele, Paula Álvarez.

El responsable de otro negocio hostelero en la zona de Torres de Omaña no dudó en mirar fuera con una indisimulada envidia para poner el acento en las políticas de ayudas, muy diferentes, que está poniendo en práctica países de nuestro entorno europeo. «Allí las ayudas son a fondo perdido y en función de si has cerrado, vinculadas también a la facturación y en muchos casos compensando hasta el 50% los alquileres y los gastos».

Es lo que echan de menos hostelería y restauración, agencias de viajes, gimnasios o academias. Sectores que han visto como la crisis que ha venido de la pandemia les ha castigado de forma preferente,

«Mal no, estamos peor», comentaba ayer gráficamente Ana Alonso, encargada del local de recuerdos y souvenirs enfrente de la catedral. «Hemos notado mucho la ausencia de peregrinos. Si un mes de enero, que el mes más flojo, podían pasar un centenar, este año ha pasado solo una peregrina, una chica inglesa».

Mark Hayward, propietario de la academia «Speak English» en la calle Padre Isla, sumó también ayer su testimonio. «Las ayudas no me han llegado. La crisis se deja notar aunque espero que las cosas empiecen a cambiar».

Las agencias de viajes de León o bien han bajado la trapa o solo abren unas pocas horas por la mañana. Un cartel con un teléfono es ahora lo que se encuentran quienes las visitan.

José Gago y Beatriz Fernández de la Librería Café Sputnik sí reconocieron que recibieron las ayudas al sector concedidas el pasado mes de marzo por disminución de actividad.

Pero su caso no eso ilustrativo. Los afectados se quejan de que los anuncios de ayudas vienen siempre con un redoble de tambores pero luego la realidad que hay tras los números es otra bien distinta. «Esos 20 millones de euros que ahora ha anunciado la Junta, parece una cantidad alta pero si tenemos en cuenta que sólo en León hay 10.000 trabajadores en la hostelería vemos que ya se lo comería solo la provincia cuando en realidad son para toda la comunidad», advirtió la gerente de la Asociación Leonesa de Hostelería.

Que el ocio nocturno, un gremio que ha sufrido el mordisco de la crisis desde el minuto uno, se haya quedado fuera no lo entienden. «Llevan cerrados desde agosto y excluidos de todas las líneas de ayudas».

De los titulares a la letra pequeña