sábado. 02.07.2022
Protesta

El transporte mantiene el pulso para tratar de rebajar los carburantes

El Gobierno responde con mano dura a las movilizaciones en León e investiga a once personas por desórdenes públicos y daños
                      Manifestación del transporte, ayer tarde en la plaza del Ayuntamiento de Ponferrada. L. DE LA MATA
Manifestación del transporte, ayer tarde en la plaza del Ayuntamiento de Ponferrada. L. DE LA MATA

Los camiones volvieron ayer a la ruta por la A-6, y por otras vías de comunicación de la provincia leonesa, aunque con una incidencia menor con respecto a la actividad de referencia en una jornada normal. El paro patronal en el área de Bierzo sigue siendo casi total y se mantenían camiones parados tanto en zonas de embolsamiento como Camponaraya como en las grandes áreas de servicio.

La mayoría de los que circularon son de grandes empresas, según el portavoz de la agrupación de Transportistas que lidera las protestas en la comarca, Antonio García Regueiro, que también agrupa a pequeñas empresas y profesionales de Valdeorras, Astorga y La Bañeza.

El pulso de las movilizaciones del transporte se mantiene. Ayer se registraron algunos incidentes en torno a las áreas de descanso y enlaces de la A-6 en los límites con la provincia de Lugo. Horas después, la delegación del Gobierno informó ayer de la investigación iniciada contra un grupo de once personas a las que se relaciona con incidentes producidos en torno a este sector.

A la fuerza

El Gobierno anuncia que movilizará a 15.000 agentes para reprimir las protestas del transporte

La Guardia Civil de León procedió ayer a la identificación e investigación a un grupo que la Delegación de Gobierno define como «violento» compuesto por once personas como presuntos autores de los delitos continuados de desórdenes públicos, daños y contra la seguridad vial cometidos con ocasión del paro en el sector de transporte terrestre.

Según informa la Subdelegación del Gobierno, los componentes de este grupo supuestamente ocasionaron la rotura de la luna de una cabeza tractora que circulaban sentido Madrid tras arrojarle varias piedras desde un paso elevado existente en el punto kilométrico 386 de la autovía A-6 el pasado lunes.

Además, en el término municipal de Carucedo-La Barosa pincharon once ruedas a tres camiones a los que obligaron a parar.

La ruina

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Continuaron sus protestas en el término municipal de Camponaraya, concretamente en el punto kilométrico 393 de la A-6, sentido Madrid, donde cortaron la circulación en la madrugada del día 16 con la señalización de la misma, que previamente habían arrancado y colocado en la vía al objeto de detener los camiones que en ese momento circulaban por ella. El propósito de este acto era estacionarlos en una ubicación designada por el piquete «generando un grave riesgo para todos los usuarios de la vía».

Estas personas fueron identificadas por patrullas de Seguridad Ciudadana de la comarca del Bierzo en los lugares de la comisión de los hechos delictivos.

Son los flecos más agitados de esta semana que va por la quinta jornada de movilización del transporte, en una secuencia que empieza a dejar mella en algunos tramos de distribución, de suministro y aporte de mercancías a algunos sectores. No llegan encargos, ni pedidos planificados para sujetar las líneas de actividad en algunos polígonos y empresas de referencia en la provincia leonesa. La alimentación, la construcción, que dependen de la afluencia de materia prima, parecen los tramos más afectados ahora por el discurso de la huelga del transporte en León, con un territorio afectado en diferentes niveles por la presión de las movilizaciones. El Gobierno anuncia la movilización de 15.000 agentes a nivel nacional para garantizar el movimiento de camiones y vehículos dedicados al transporte. «15.000 agentes para reprimir las actuaciones violentas» que están teniendo lugar en las carreteras durante las movilizaciones convocadas por la Plataforma en Defensa del Sector del Transporte. «Un grupo de ultras que intenta someter a este país», dijo la ministra Raquel Sánchez.

Los convocantes no ven razones para frenar la presión.

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