miércoles 28/10/20

«722». Amanece en Brescia…

Dieciocho pies de largo… la caja de Denis
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JAVIIER F. ZARDÓN

Dos rollos de papel… en una caja de aluminio. Aquel ingenioso dispositivo, acabó convirtiéndose en las primeras notas de rallye en la historia del automovilismo deportivo, por mucho que el estadounidense Denis Jenkinson siguiese la estela —perfeccionándola— de la piloto checa Elisabeth Junke (1900-1994), pionera —inspiradora— de este ‘enfoque analítico’ en los años veinte.

«Derecha buena menos… ¡ojo!... cierra». «Rasante fondo-fondo… 200 metros… en árbol…izquierda menos». Hoy como ayer, los pilotos de rallye anotan hasta el mínimo detalle del recorrido: lo rápido que pueden ir, cómo es la siguiente curva… el estado del firme. Durante infinidad de reconocimientos después de Pascua, Moss y Jenkinson, anotaron meticulosamente los 1.600 kilómetros (Brescia-Roma-Brescia) de aquellas legendarias Mille Miglia del 55.

Más de medio millar de participantes (521), lo más granado de la época: 19 Porsche, otros tantos Maserati, 10 Osca... y el duelo de los duelos: Mercedes versus Ferrari; la ‘Estrella Plateada’ plantándole cara al ‘Cavallino Rampante’, Stuttgart/Maranello, los 300 SLR tan próximos a las ‘Flecha de Plata’ dominadoras de la F1 en 1954/1955, que casi hacían olvidar su filosofía Sport; cuatro homogéneas ‘maschine’ a las órdenes del ‘legendäre Rennleiter’ Alfred Neubauer: chasis multitubular, 3.0 litros y 8 cilindros (delanteros, en posición inclinada, para rebajar el centro de gravedad), doble árbol de levas en cabeza, distribución desmodrómica, inyección Bosch… 280 CV; cambio de 5 velocidades, suspensión independiente en ambos trenes, llantas de 16 pulgadas, 810 kilos de ‘romana’… 3 kilos por caballo; una carrera preparada a conciencia: Fangio, Moss, Kling y Hermann… ‘artillería pesada’: camiones cargados de piezas de recambio, autobuses para el personal de Stuttgart, una docena de coches para los ingenieros, sesenta especialistas repartidos en los controles de Roma, Bolonia, Rabena, Florencia, Pescara, Padua; en el Col de la Futa, en el legendario Porto San Giorgio… en Tortoreto.

El ‘ingegnere’ Lampredi confiando más en el 6 que en el inexcusable 12 ‘cilindri’… Piero Taruffi, Paolo Marzotto, Eugenio Castellotti, Humberto Maglioli, Sergio Sighinolfi… Type 118, entre 260 y 300 CV.

Y ‘entre medias’ de la vorágine, aquel pequeño estadounidense con gafitas redondas y barba de genio despistado; sentado a la derecha del británico ‘campeón sin corona’, del ‘eterno segundo’, que rompía su racha ese domingo en Brescia; sujetando entre las piernas una caja de aluminio y ventana de ‘Plexiglás’, sellada con ‘Sellotape’… por si la lluvia.

Las notas se doctoraban ‘en rallye’, como la epopeya septentrional italiana de 1927 a 1957… como el récord en Brescia.

«722». Amanece en Brescia…
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