miércoles 19/1/22

Audi R8 V10 RWD. Derrapes… controlados

Más potencia y diversión al volante, significado ‘performance’
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Conducción… extrema. Sensaciones puras, las que ofrece la última propuesta de los ‘Cuatro Aros’: propulsión trasera, motor central atmosférico 5.2 litros FSI (gasolina, inyección directa) V10 de 570 CV (55,7 metros/kilo de par) y nuevos elementos como los asientos ‘bucket’, la dirección dinámica, los estabilizadores en CFRP (plástico reforzado con fibra de carbono), la suspensión deportiva RWD o los frenos de disco cerámicos.

Consecuencia: 3,7 segundos en el ‘sprint’ de cero a cien (3,8 para el Spyder) y 329 por hora de punta (327 el Spyder). Un diferencial mecánico de deslizamiento limitado, se encarga de distribuir perfectamente el par, garantizando una propulsión óptima incluso sobre asfalto mojado.

Como todos los R8, siguiendo el principio ‘Space Frame’, también este V10 RWD lo ‘viste’ Audi con carrocería de aluminio, dotada —eso también— de grandes elementos plásticos reforzados con fibra de carbono (CFRP), con lo que el Coupé arroja en báscula solamente 1.590 kilos (1.695 el Spyder), con un cuidado reparto de pesos (40:60) entre ambos ejes.

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Tanto la suspensión deportiva RWD como la dinámica de conducción, están específicamente adaptadas a la propulsión trasera: cuando se activa el modo deportivo del control electrónico de estabilización, el ‘mapa’ de los sistemas de control permite realizar derrapes controlados, mientras la dirección electromecánica propicia un contacto ‘directo’ con la carretera; este innovador sistema de ‘dirección dinámica’, pionero en el R8 de propulsión trasera, ofrece una respuesta muy precisa —más directa—, lo que se traduce en una mayor agilidad en curvas cerradas aumentando, paralelamente, la confortabilidad en las maniobras de estacionamiento.

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«No sólo serlo, también parecerlo»; así que, el habitáculo de nuestro protagonista ofrece sensaciones… de carreras: las tensas líneas exteriores marcan también la pauta en el habitáculo: el «Monoposto», un gran arco de pronunciado contorno en la zona del conductor, que recuerda poderosamente al ‘cockpit’ de un coche de carreras y que también rodea la instrumentación virtual, con pantalla independiente (12,3 pulgadas) integrada en una carcasa independiente. El volante multifunción tapizado en cuero adopta 2 o 4 satélites —según versiones—, que permiten utilizar el ‘drive select’, arrancar el motor, activar el modo ‘Performance’ y la sonoridad motorística, además de controlar el ‘virtual cockpit’.

El paquete de diseño «R8 Performance», ofrece un interior en cuero y Alcántara en negro, costuras en ‘Azul Mercato’ e inserciones deportivas en carbono.

Audi R8 V10 RWD. Derrapes… controlados
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