martes. 06.12.2022

En 1944, con el aumento de los bombardeos aéreos sobre Stuttgart, el estudio de ingeniería se trasladó a Gmünd, en Carintia (Austria).

Finalizada la guerra, con la difícil situación económica como telón de fondo, Ferry, el hijo de Ferdinand, emprende un nuevo camino, fundando junto con su hermana Louise Piëch (abril de 1947) la «Porsche Konstruktionsbüro GmbH», también con sede en Gmünd.

Cisitalia, la conocida marca italiana de coches deportivos, les realizaría el primer encargo de posguerra: el monoplaza ‘Tipo 360’, dotado de un vanguardista chasis, con suspensión delantera de brazos longitudinales dobles y trasera con un eje oscilante de doble articulación, además de tracción a las cuatro ruedas.

En la primavera de ese mismo año 1947, Ferry perfilaba sus primeras ideas de lo que acabaría convirtiéndose en la joya precursora del ‘nueveonce’ —el Porsche por excelencia… ya saben—, se trataba del 356: un chasis para poder utilizarse en carretera —no sólo en las carreras—, con motor central y ‘vestido’ con una elegante carrocería ‘roadster’ de aluminio: el 8 de junio de 1948, el mítico 356 «Nº 1» recibía su espaldarazo administrativo en forma de homologación oficial para circular, nacía la marca de coches deportivos… Porsche.

A renglón seguido, en la segunda mitad de 1948, el 356/2, con motor trasero, arrancaba la ‘auténtica’ era productiva en Porsche, lo que tampoco impedía continuar con diversos desarrollos para clientes ‘externos’, como parte integral del abanico de servicios de la compañía; marcas ultramarinas como Studebaker, formaban parte de la ya abultada cartera de clientes: entre 1952 y 1954, Porsche desarrolló para la firma estadounidense una berlina de cuatro puertas, de moderno diseño y carrocería autoportante.

Todo un éxito comercial basado en el ‘gran secreto’ de Porsche: un extenso programa de pruebas desarrollado, a partir de 1953, en un pequeño aeródromo cerca de Malmsheim, a una treintena de kilómetros de Stuttgart; aunque el cada vez más complejo programa de desarrollo de vehículos, llevaría a la decisión de construir una pista de pruebas especifica: el 16 de octubre de 1961, se ponía la primera piedra para la construcción, a 25 kilómetros de Stuttgart, de las revolucionarias instalaciones de Weissach y Flacht: una plataforma circular —‘pista de deslizamiento’— para ensayar la estabilidad y aceleración lateral, además de dos circuitos; construyéndose, además, otras secciones especiales, tramos con baches y pavimento rugoso.

Y después… el nacimiento del ‘nueveonce’, las sucesivas ampliaciones del centro de pruebas en los 70, y el túnel de viento a principios de los 80, el motor TAG Turbo F1 para McLaren, y la ampliación de gama en los 90… y más modelos deportivos, incluso para la competencia (Mercedes 500E, Audi Avant RS2, Opel Zafira), y el desembarco en el segmento SUV con el Cayenne, y hasta un motor de motocicleta: V2 «Revolution Engine», refrigerado por agua, desarrollado en 2002 para otro mito… Harley-Davidson.

En la década de los 2000… otro mítico hito: Centro Técnico de Nardò, en Apulia, al sur de Italia, más de 20 pistas de prueba sobre 700 hectáreas, con ‘Porsche Engineering’ ofreciendo servicios de ingeniería (ensayos acústicos y sistemas de asistencia a la conducción).

El de 2014 sería un año decisivo en la ingeniería de Porsche: regreso, tras 16 años, a las , aderezado con tres victorias consecutivas a partir de 2015.

Para ‘redondear’… visión de futuro: capacidad de percepción, seguir aprendiendo… adaptándose a las exigencias de los clientes.

Nuevo comienzo… 360 Cisitalia
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