viernes. 01.07.2022

A pesar de que no ha un análisis pormenorizado del impacto turístico en las zonas donde se permite la pesca con muerte, lo que sí que se ha comprobado es el impacto de tres tramos de pesca en el sector hostelero.

El análisis de la repercusión en los últimos dos años en dos Escenarios Deportivos Sociales (EDS) del río Órbigo (Santa Marina del Rey y Villanueva de Carrizo), junto con el coto de Sardonedo, lo que supone 17 kilómetros de río, apunta que se sólo en alojamiento y comida se han generado, al menos 130.000 euros, eso sin contar la economía asociada como pueden ser el combustible, regalos, cafés, bebidas, material de pesca, etc.

Si se hiciese el esfuerzo de realizar una estimación de las truchas de más de 21 centímetros presentes en esos 17 kilómetros de río, y dividiésemos la cantidad indicada entre ellas, veríamos que cada trucha, por el simple hecho de estar viva en el río y suponer un atractivo para los pescadores, ha supuesto un valor individual de unos ocho euros, con la ventaja de que siguen allí para poder ser pescadas nuevamente.

Estos ingresos se limitan a los aportados por los Campeonatos de España juvenil y absoluto, las dos Semanas Internacionales de la Trucha, los dos Open de pesca por equipos, campeonatos autonómicos y las jornadas clasificatorias de las distintas Sociedades de pesca.

«Como se puede apreciar, el aporte económico que el sector piscícola puede suponer para la provincia es muy importante, especialmente si se consigue que aprovechando la nueva Ley, los ríos vuelvan a presentar poblaciones de trucha común, que aunque no sean iguales a las de hace décadas, sí que se encuentren en equilibrio con el potencial biológico de los ríos, y de esta manera vuelvan a ser una referencia a nivel nacional e incluso europeo, por cantidad y calidad», afirma Francisco Javier Sancho.

Cada ejemplar que retorna al río genera 8€ de riqueza en el entorno