domingo. 03.07.2022

La parcela albergaba una antigua construcción de piedra que en su día tuvo la cubierta de paja y que llevaba décadas derruida y utilizada por José Corral como huerta y almacén de aperos a quien Rubén Rivas, desalojó de allí. Actualmente, la finca aparece en el catastro como suelo rústico de uso agrario con una construcción de 95 metros cuadrados destinada a almacén. La superficie total de la parcela asciende a 671 metros cuadrados.

Hay que recordar que el 27 de abril de 2021, Ana Belén González Álvarez solicita al alcalde, Mario Rivas, licencia de obras para rehabilitación del edificio en ruinas con destino a un almacén con planta baja de 95 metros cuadrados y un porche de 24, «restaurando los muros existentes y la totalidad de la edificación con la construcción de una nueva cubierta».

Antonio Arias Tronco ha denunciado ante el Ministerio deTransición Ecológica que la citada finca linda con el río San Miguel y la casa se encuentra a dos o tres metros del cauce. Asegura en la denuncia que el proyecto presentado falsea las medidas y el estado en el que se encontraba la edificación. «Se ha manipulado el estado inicial de la casa para justificar la nueva construcción, aumentando la volumetría un 40% para construir un chalet, ya que queda suficiente para construir una vivienda como evidencia la altura de la parte trasera, de más de dos metros y dos ventanas», dice.

Asimismo, considera en el escrito enviado a Confederación Hidrográfica de Miño Sil, que la lucera en el techo y las ventanas en el frente disimulan con el porche. «La puerta de tipo cochera que se ha hecho no existía , por lo que no se respeta la obligatoriedad de mantener los huecos preexistentes en la fachada».

La casa de Ana Belén González
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