sábado. 02.07.2022

Los dulces salen de la clausura y del confinamiento

Gradefes organiza el domingo la quinta edición de la Feria de los Dulces del Convento
El monasterio de Santa María la Real de Gradefes, donde el domingo se hace la feria de Dulces del Convento. DL

Del convento a la calle, de la clausura a la luz, del silencio al bullicio, aunque con cuidado porque son aún tiempos de pandemia. Gradefes organiza el domingo la quinta edición de la feria de Dulces del Convento. Las cocinas de Dios salen de los muros del confinamiento para deleite de los mortales, las santas recetas de las monjas de los monasterios llegan a las tapias de la abadía cisterciense leonesa para redimir el pecado nada original de sucumbir al azúcar.

La gula tiene bula. El domingo se puede caer en la tentación. Sin temor a penitencias. Desde las 10 de la mañana hasta las seis y media de la tarde hay permiso para tocar el cielo con las delicias divinas de 19 conventos, cocina inmaculada hecha con el secreto de la paciencia, manos delicadas y productos de primera calidad, la santísima trinidad por receta.

En Gradefes estará el domingo bien representada la repostería sagrada de León. A la feria acuden las benedictinas del monasterio de Santa Cruz de Sahagún, las carmelitas descalzas de la Santísima Trinidad y Virgen del Carmen de León, las jerónimas del monasterio de Nuestra Señora de Belén de Toral de los Guzmanes y, por supuesto, las monjas cistercienses del monasterio de Santa María la Real de Gradefes. Compartirán aire libre y público con las monjas del monasterio cisterciense de San Bernardo (de Calatravas, Burgos) y del monasterio de Santa María la Real de la Oliva (de Carcastillo, Navarra), las clarisas de Nuestra Señora del Espino (de Vivar del Cid, Burgos), de Nuestra Señora de la Consolación (de Calabazanos, Palencia), del Real Monasterio de Santa Clara (de Carrión de los Condes, Palencia), del Sagrado Corazón de Jesús (de Cantalapiedra, Salamanca), del convento de Santa Isabel (de Segovia), del monasterio del Sagrado Corazón (de Cigales, Valladolid), del convento también clariso de Villarrubia de Dios (en Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real), de las carmelitas descalzas de San José (de Maluenda, Zaragoza), de las de la Santísima Trinidad (de Carrión de los Condes, Palencia) y las también carmelitas descalzas de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), las monjas de los monasterios cistercienses de la Estrecha Observancia de Santa María de la Huerta (Soria) y del monasterio cisterciense de San Bernardo (de Benavente) y las dominicas del Sancti Spíritus del Real de Toro (Zamora).

Estos son algunos de los ‘pecados’ que conviene cometer el domingo, que bien merece la pena después de un año y cinco meses de pandemia y desde 2019 sin feria: almendrados, amarguillos, yemas, cocadas, galletas de nata, perrunillas, semáforos, bocaditos de ángel, perrunillas, empanadillas de cabello de ángel, delicias de nuez, damianitas, isabeles, nogalitos, caprisanos, aleluyas, alegrías y, que no falten, los sequillos del monasterio de Gradefes. Si hubiera que beber, hay dónde hacerlo y también qué: por ejemplo, vino dulce de misa, vino para el refectorio o cerezas de aguardiente con orujo.

Todo para olvidar con gusto esta peste moderna, escuchar en el monasterio, a la caída de la tarde, el gregoriano de las monjas y el teclado y cuerda de Aeventum Música, contemplar la belleza hecha de piedra de la iglesia y el cenobio o recorrer la ruta de los monasterios (601 633 650 / 987 33 31 53 o http://www.aytogradefes.es/turismoy-ocio/oficina-turismo/). Porque, como dice el alcalde de Gradefes, Amador Aller Coque, la feria es también la excusa para «poner en valor el patrimonio cultural del municipio». Que así sea.

Los dulces salen de la clausura y del confinamiento
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