sábado 14.12.2019
Gestión del agua

Un estudio del Itacyl y Ferduero insta a construir con urgencia las presas del Órbigo

Plantean recrecer Riaño, Los Barrios de Luna y el Porma para ganar reservas de agua ante el cambio climático
Asamblea vecinal en la casa de cultura de Carrizo de la Plataforma en contra de los pantanos de Rial y Los Morales, en una imagen de archivo. JESÚS F. SALVADORES
Asamblea vecinal en la casa de cultura de Carrizo de la Plataforma en contra de los pantanos de Rial y Los Morales, en una imagen de archivo. JESÚS F. SALVADORES

El recrecimiento de los embalses de Los Barrios de Luna, Porma y Riaño, retomar el proyecto del pantano de Omaña —en un tamaño reducido—, la construcción de las presas de La Rial y Los Morales de forma urgente, por estar incluidas en el Plan Hidrológico del Duero vigente, así como acometer obras de regulación en los ríos Duerna, Eria, Torío, Cea, Valderaduey y Casares —en Beberino— y construir balsas en el Páramo son las actuaciones que propone para la provincia leonesa un estudio de la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad de Burgos para incrementar los recursos hídricos.

 

El estudio, encargado por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl) y la Asociación de Comunidades de Regantes de la Cuenca del Duero (Ferduero) se dio a conocer ayer en la sede del Itacyl y trata de dar una respuesta a las necesidades de agua en un contexto de cambio climático, que hace prever un descenso de las aportaciones a los pantanos del 9% en el año 2040 y del 25% para 2100. Destaca, además, el déficit hídrico que presentan los sistemas de explotación hidrológica del Órbigo, el Carrión, Cega-Adaja-Eresma y Bajo Duero.

 

El documento, dirigido por el recuerda profesor Francisco Bueno, que en la Comunidad autónoma «no existen embalses capaces de regular las aguas de más de un año», lo que hace depender en exceso los usos de las precipitaciones de cada año, debido a su escaso tamaño en comparación con los de otras cuencas del país, y situación —en la cabecera de los ríos, principalmente—. Ante esta situación plantea como alternativa aprovechar los embalses existentes en la cuenca del Duero mediante su recrecimiento, por las ventajas que presenta esta medida «desde el punto de vista ambiental y social», frente a la alternativa de construir otros nuevos.

 

Además, el análisis hidrológico y el de explotación de «los últimos 25 años en los embalses de regulación de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD). muestra cómo se producen vertidos estacionales o desembalses preventivos en gran número de ocasiones», con «volúmenes importantes» de agua, de manera que el recrecido «supondría disponer de un volumen extra que los evitaría». El cambio climático lleva a pensar en que esta medida será más efectiva con el tiempo, dada «la cada vez mayor irregularidad» y carácter extremo de las precipitaciones.

 

El estudio plantea la ejecución de los embalses de los ríos Eria y Duerna, que se plantearon en la pasada centuria y se retomaron a principios de este, lo que provocó la contestación social en las zonas altas de ambos valles; así como plantear la construcción de un embalse en el río Omaña de un tamaño que permita una declaración de impacto ambiental favorable —la presa proyectada en sus momento se rechazó por motivos ambientales—, así como adoptar compensaciones que sirvan para paliar los efectos adversos de estas infraestructuras.

 

Según explicaron fuentes de Ferduero, las actuaciones que propone el documento se realizarían en distintos horizontes, de manera que para 2027 debería ejecutarse la regulación lateral del Órbigo, el pantano del Eria, la regulación de Cea y Valderaduey y el recrecimiento de las presas de Los Barrios de Luna y de Juan Benet (Porma). Para 2033 quedarían otras actuaciones como la presa del Duerna, las balsas en el Páramo y el recrecimiento de Riaño.

 

Según el estudio, los principales problemas de las nuevas regulaciones son «la falta de impulso» por parte de las administraciones, la oposición que encuentran en «distintos sectores de la sociedad» y la inclusión de un 26% del territorio en la Red Natura, con sus exigencias de conservación. El documento propone un equilibrio entre las necesidades y los objetivos medioambientales, teniendo en cuenta que los balances hídricos «actuales y a corto plazo muestran problemas en buena parte de los sistemas de explotación».

 

Si las medidas planteadas se ejecutan, la Comunidad dispondría de un 10% más de reservas, cuando en la actualidad aprovecha para abastecimientos, regadíos y otros usos un 30%, sin contar con el aprovechamiento hidroeléctricos. Otras cuencas pueden embalsar más del 200% del recurso, como el Guadiana.

Un estudio del Itacyl y Ferduero insta a construir con urgencia las presas del Órbigo