martes 24/5/22
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Mesa redonda 'El futuro pasa por el regadío'. RAMIRO

El Congreso de Agroalimentación de Diario de León continua esta tarde con un profundo debate sobre la importancia de los regadíos. Para Javier Alonso, presidente de la Comunidad de Regantes del Páramo Bajo del Páramo de León y Zamora, tanto la administración como los agricultores han hecho un esfuerzo enorme por modernizarse, “el problema es que nuestros dirigentes no saben muy bien hacia donde vamos”, ya que “con la cada vez más burocracia se está frenando nuestra capacidad de producción”. Para Alonso el campo leonés está perfectamente preparado para producir lo que sea necesario, y para diversificar los cultivos, el problema es que “las trabas burocráticas y el excesivo celo con el medio ambiente” lo están impidiendo. El responsable del Páramo Bajo considera que con la guerra de Ucrania “nos estamos dando cuenta de que puede que no haya alimentos para todos y lleguemos a un desabastecimiento, y ante esto la administración ha reaccionado  y ha orquestado medidas para ampliar la capacidad de producción de los agricultores. “No se entiende que  pudiendo producir nosotros nos obliguen a importar parte de los cereales que consumimos. La administración tendría que fomentar el autoabastecimiento para no depender de nadie”.

Para el presidente de la Comunidad de Regentes de los Barrios de Luna, Ángel González Quintanilla, el esfuerzo que ha hecho León por modernizarse hace que “nuestros agricultores estén al más alto nivel de eficiencia y de competitividad y tenga una tecnología que no la hay en ninguna parte del mundo”. El problema, afirma, es que “no tenemos el horizonte demasiado claro, y no sabemos muy bien qué podemos producir”. Para Quintanilla, “no podemos trabajar dando bandazos, sin saber qué podemos cultivar ya que nos obligan a importar el 20 de los cereales que consumimos cuando estamos capacitados para producirlo nosotros, con unas garantías sanitarias que no tenemos con estos productos que vienen de fuera”. 

El presidente de los Barrios de Luna también puso de manifiesto el problema de la despoblación, y de la falta del relevo generacional. Para González Quintanilla, quien tiene que poner los servicios y las administraciones para hacer las zonas rurales atractivas es la administración, solo así se fijará población. “El agricultor de ahora no es como el de antes que se levantaba a las seis de la mañana y estaba todo el día trabajando, el de hoy necesita sus momentos de ocio, para él y para su familia, porque si no se marcharán a las ciudades”. Quintanilla también lamentó que los productos que se producen en zonas como la suya, no se transformen en este territorio, que no haya empresas que se instalen en la provincia, y tengan que irse fuera para su transformación.

Por último, Gerardo Fernández Fernández, presidente de la Comunidad de Regantes del Canal Alto del Bierzo habló de la singularidad de la agricultura en su comarca, donde abunda el agua, por la multitud de ríos que tiene y por el embalse, pero donde falta “todo lo demás”. Fernández puso sobre la mesa las muchas carencias materiales que tienen los agricultores del Bierzo, condenados a trabajar en minifundios. “Necesitamos con urgencia que se acometan las obras de concentración parcelaria, ya que la media aquí es de unos 1.800 metros de finca, lo que hace inviable poner en marcha explotaciones medianamente rentables”. Para Fernández, “el Bierzo es un gran vergel, nos sobra agua, lo que nos falta es modernización, y sin eso estanos condenados a malvivir”. Además, denunció que aunque algunas zonas ya están modernizadas, otras tienen acequias de hace 60 años. Además reclamó otro tipo de ayudas para que los agricultores puedan hacer frente a las plagas o los cultivos, para que se cosechas no tengan pérdidas.

El responsable del Bierzo apuntó que el sector agrícola no se puede sostener sin las industrias transformadoras, y estas tendrían que estar en el territorio para que se fije población y nos ayude a ser más competitivos. También harían falta herramientas que regulen los precios del sector, para que “los costes no nos superen y podamos seguir trabajando”.

El futuro del campo no existe sin la modernización