miércoles. 06.07.2022
Un vecino de Piedrafita pasea por las calles vacías del pueblo.

Llenos de vida y risas de niños unos meses, congelados y vacíos el resto del año. Los pueblos de Cármenes cuentan con 437 censados aunque durante todo el año apenas viven unos 180. La media de edad está en 60 años. Los jóvenes se van por la crisis y no vuelven; las condiciones del pueblo, donde apenas hay cobertura ni Internet, no son las más propicias. Los mayores son ganaderos o están ya jubilados. El alcalde, Gonzalo González, critica el recorte en líneas de transporte. «Con los años han ido desapareciendo autobuses y apenas hay un par al día» señala González y añade que, en realidad, pueblos como Piedrafita «sólo tienen gente en verano».

El contraste en sus calles es visible: las casas rehabilitadas lucen tejados nuevos y las viejas están derruidas; también las hay de nueva construcción. La mayoría sólo tienen ocupantes unas semanas al año, durante el verano poco caluroso, típico de la montaña central, donde hay que poner la calefacción a menudo.

La vida allí es muy dura en invierno, cuando el clima dificulta la convivencia más mínima: cosas diarias como la compra deben hacerse en otras localidades, aunque tienen una pequeña tienda de ultramarinos. Algunos viven con el miedo de tener una urgencia médica y que las ambulancias no puedan llegar por el mal estado de las carreteras.

«Hay pueblos que sólo tienen gente en verano»