jueves. 09.02.2023

Un total de 56.988 aves acuáticas pertenecientes a 56 especies invernaron en los 341 humedales muestreados en el anterior censo realizado durante enero de 2022. Las principales zonas húmedas donde se concentraron más ejemplares por provincia fueron: las lagunas de La Nava, Boada y Pedraza en Tierra de Campos (Palencia) con 8.732 aves, el azud de Riolobos (Salamanca) con 6.217 aves, las lagunas de Villafáfila (Zamora) con 5.688 aves, el embalse del Ebro (Burgos) con 4.632 aves, la balsa de Santa Cristina (León) con 2.019 aves, la laguna del Hoyo (El Oso) (Ávila) con 1.865 aves, la Reserva Natural de las riberas de Castronuño (Valladolid) con 867 aves, el embalse de Cuerda del Pozo con 463 aves y la laguna de Caballo Alba (Segovia) con 360 aves.

Por especies, el ánade azulón, el ánsar común, la cerceta común, la gaviota sombría, el ánade friso, la avefría europea y la grulla común fueron las especies más abundantes con más del 77 % de los ejemplares detectados. Además, se detectaron especies más escasas durante el periodo invernal a nivel regional como el águila pescadora o el colimbo grande.

El análisis de la tendencia general de la población invernante de aves acuáticas en la Comunidad es negativo en los últimos años. En el territorio de Castilla y León se concentraban más de 100.000 aves acuáticas invernantes hasta el año 2011, pero estos valores han ido en descenso hasta llegar a menos de 60.000 ejemplares del último censo realizado en 2022. Este fuerte descenso está motivado principalmente por la reducción de la población invernante de ánsar común que cada año acude en menor número a los humedales de la Meseta Norte que ha pasado de un máximo de 65.823 ejemplares en el año 2006 a 5.043 aves en el censo realizado el año pasado. Este descenso en el tamaño poblacional es debido a que han acortado sus desplazamientos migratorios y actualmente, sus zonas de invernada se localizan en áreas el centro y norte de Europa, mucho más cercanas a sus zonas de reproducción. Sin embargo, hay otras especies que muestran una tendencia positiva en el número de ejemplares que pasan el invierno en la Castilla y León como son el tarro blanco o la garceta grande.

Menos ánsares, pero más tarros blancos y garcetas grandes
Comentarios