lunes. 03.10.2022

La víctima del crimen de Mansilla no tenía entre las uñas ADN ni fibras del acusado

La familia entiende que la ausencia de restos prueba que no tuvo opción de defenderse por la violencia del ataque
- Portal de la vivienda donde ocurrió el crimen. MARCIANO PÉREZ
- Portal de la vivienda donde ocurrió el crimen. MARCIANO PÉREZ

El cotejo de las uñas de la víctima del crimen de Mansilla revela que no había restos biológicos del acusado en las manos de la fallecida y que tampoco se encontraron fibras de la ropa que vestía el sospechoso aquella noche. La interpretación de los resultados del estudio es divergente para las partes. La representación procesal de la fallecida, encarnada por la letrada leonesa Beatriz Llamas, sugiere que es una prueba de que el ataque resultó tan violento que Paula no tuvo opción de defenderse. El abogado del acusado llama la atención sobre el hecho de que no hubiera vestigios de la participación de su cliente, más allá de sus manifestaciones ante la Guardia Civil y abre un nuevo escenario, puesto que desde su punto de vista, no se ha justificado la presencia de fibras de ropa de un tercer varón, del que ya habían aparecido restos biológicos en la ropa íntima de la joven.

Instrucción 4, que carga con la investigación judicial de la causa, dictó una providencia reciente en la que da por recibido el dictamen del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, y la comparecencia forense del IML de León.

El estudio se realizó con ropas pertenecientes al investigado presentadas en una caja y cada prenda separada en envoltorios de papel, en la misma caja y también en un envoltorio de papel se recibe un cuchillo con un mango negro. Eran un pantalón de chándal , una camiseta negra, una sudadera verde y el cuchillo.

«El estudio de las fibras que componen las ropas del investigado se realiza recortando uno o varios fragmentos que contengan una población representativa del tipo de fibras que componen cada prenda, Estos recortes se realizan en condiciones estériles y en zonas de las prendas alejadas de posibles manchas de interés biológico. Una vez obtenidos los recortes textiles, se realiza el montaje de las fibras indubitadas en portaobjetos con glicerina», declara el estudio. Las fibras indubitadas que componen la ropa del investigado se examinan bajo microscopio óptico y de fluorescencia con el fin de observar sus características morfologicas, color y comportamiento bajo luz de fluorescencia y poder realizar el correspondiente cotejo con las fibras recogidas de las uñas» correspondientes a otro informe.

Un tercer varón
La defensa sugiere la presencia de un tercer varón ante la aparición de otros restos biológicos 

Se usó para ello el microscopio estereoscópico, el microscopio óptico y un tercero de fluorescencia. «Tras conversación con la forense no es necesario el estudio del cuchillo remitido», dicen los profesionales.

Al realizar el estudio comparativo de las fibras indubitadas que componen las ropas del investigado con las fibras recogidas en las uñas de la victima, «se comprueba que no son compatibles entre ellas», refleja el informe. «El valor probatorio de las fibras depende de la posibilidad de concretar su origen a un único, o a un número limitado de ellos. Sin embargo, dado el gran numero de prendas existentes con la misma composición, sólo en algunos casos es posible dar una identificación individual con un alto grado de certeza. Por el contrario, al igual que ocurre con otros indicios, el estudio de fibras si permite dar resultados de exclusión, es decir, es posible concluir que una fibra determinada no pertenece a una prenda o tejido en concreto», aclaran los expertos.

El valor probatorio «será mayor cuanto mayor es el número de tipos de fibras y/o colores implicados en una transferencia y mayor es el numero de prendas implicadas en la misma. En cuanto al resultado del cotejo de las fibras dubitadas recogidas en las uñas de la víctima con las fibras que componen las ropas remitidas del investigado, no se ha encontrado compatibilidad entre ellas».

La conclusión de los científicos es que «entre las fibras recogidas en las uñas de la victima no se ha encontrado compatibilidad con las fibras que componen las ropas remitidas del sospechoso».

Los informes forenses sobre los restos biológicos hallados en la ropa y las uñas de la víctima del revelan la existencia de ADN de un varón desconocido en la ropa interior que vestía la joven la noche de su asesinato. Todo apunta a que la defensa tratará de introducir la posibilidad de que hubiese más de un agresor la noche de autos, teoría a la que la Guardia Civil no concede demasiada consistencia en sus informes, mientras que para la defensa de la fallecida se apelará al derecho que tenía la joven a disponer de su vida personal como mejor entendiera.

El cuchillo

Las forenses atribuyen a los pantalones del supuesto agresor varias fibras aparecidas entre las uñas de la joven y corroboran que el procesado empuñó el cuchillo con el que se cometió la agresión mortal. Se trabajó sobre diez pelos indubitados del sospechoso y otros diez pelos indubitados de la victima y 24 pelos dubitados procedentes de las ropas de la víctima. «De éstos 24 pelos, cuatro son de origen animal y 20 son de origen humano», dicen las forenses. «De los 20 pelos de origen humano, cinco de ellos son vellos, que no se puede determinar su procedencia anatómica y los 15 pelos restantes son cabellos y de estos, uno junto con los vellos no es apto para el cotejo».

Del cotejo de los cabellos indubitados procedentes de la victima con dos cabellos dubitados recogidos de su ropa (concretamente el pantalón) «éstos presentan características diferentes de los del sospechoso por lo que no son concluyentes respecto de los cabellos indubitados de la victima», concreta el informe. Se analizaron las fibras contenidas en los recortes enviados de las uñas de la mano derecha y de la mano izquierda de la víctima, «con características semejantes a algunas que componen el pantalón de la victima, tras comprobación de su comportamiento bajo microscópico de fluorescencia y se puede descartar que tengan un origen indubitado».

La víctima del crimen de Mansilla no tenía entre las uñas ADN ni fibras del acusado
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