viernes 27/5/22
Aniversario

El cura leonés que sedujo a un duque

Olvidado por la historia, el sacerdote de Villafranca del Bierzo Martín Sarmiento fue uno de los grandes ilustrados europeos. Dedicó su vida a la labor intelectual, despreció honores y sinecuras y fue consejero del duque de Medina Sidonia. Sus saberes se extienden por todas las ciencias humanas. Adelantado a su tiempo, fue el primero en hablar del poder del sol como fuente de energía. Pero le debemos mucho más...
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Lilianne Dhalman es la presidenta de la Fundación Medina Sidonia. ROMÁN RÍOS

La investigadora Liliane Dhalman, presidenta de la Fundación Medina Sidonia, es una de las grandes expertas mundiales en la figura del padre Martín Sarmiento. En esta entrevista, explica la dimensión de una figura intelectual única, cuyo aniversario se cumple este año.

—La relación entre Fray Martín Sarmiento y la Casa Ducal Medina Sidonia se retrotrae a la vida del erudito.

—En 1746 el XIV duque de Medina Sidonia, don Pedro Alcántara y Guzmán manda comprar el Teatro Crítico de Sarmiento, lo que nos prueba el interés que el noble tenía por los escritos del fraile. Pero las primeras cartas que se conservan entre ambos en el archivo datan de 1747. No obstante, estoy segura que su relación se remonta a unos años antes, sobre todo teniendo en cuenta que compartían varios amigos en común, como Campomanes, Buriel, Juan de Iriarte, o Mayans. El noble encontró en el sabio el equilibrio intelectual que tanto anhelaba, y en sus estrategias personales supieron dar validez a un modelo de vida, alejado de la pompa cortesana. Sarmiento en carta al duque dice: «Ya sabe usted que repugna a mi genio el vivir en sitios reales y el acomodarme al ceremonial de la Corte. En sacándome del rincón de mi celda soy inútil para todo, para todos y para mí. Soy como la meditabunda araña que pronostica tempestad cuando la alteración del ambiente la hace salir de su rincón. Así gócese usted en sus alturas mientras yo continúo divirtiéndome en los cuatro ángulos o rincones de mi celda» (A.G.F.C.M.S. 5.904). Por su parte el noble escribiría en 1761: «¿Que he visto en la Corte?, envidia, pérfida, desconfianza; la grandeza e lo pequeño, i la baxeza exaltada. Amistad solo en el nombre; la fe desacreditada, y la estúpida bajeza mandado con arrogancia……….» (AGFCMS 2.346).

—¿Cómo comienza la amistad entre el duque y el religioso y cómo se concreta?

—Debieron de conocerse tras la vuelta del duque de su viaje por Andalucía y después de celebrar sus esponsales con doña Mariana de Silva, más o menos por los años 1745-46. Seguramente les presentó el padre Buriel, íntimo amigo de don Pedro y del fraile, o el Padre Feijóo, a través de su madre, doña Josefa Pacheco. Quizá fue el propio Mayans, preceptor del duque, o Burriel, quienes presentaron a los dos eruditos. Sea como fuere, su amistad fue fructífera, tanto desde el punto de vista intelectual como en su vertiente humana. En muchas ocasiones, el intercambio de ideas quedó plasmado en sus escritos, apoyados por una lógica y un método que resultó innovador y, en no pocas veces, peligroso para las mentes bien pensantes que frecuentaban los pasillos y salones de la Corte. En el archivo se encuentra abundante documentación que nos habla de la relación de ambos, de su visión del mundo y de sus inquietudes intelectuales. Su amistad siempre estuvo fundamentada en el respeto a los valores de uno y del otro.

La Fundación atesora archivos únicos del fraile. ¿Podría citar y explicar algunos de ellos?

—A instancia del conde de Aranda hizo el memorial de caminos que debían comunicar las provincias entre sí, sin necesidad de pasar por Madrid. Por ejemplo, en los legajos 5.906 y 5.897, formados por 600 pliegos cada uno, podemos ver la riqueza del lenguaje que emplea a la hora de construir su análisis, así como la diversidad de subtemas que incluye dentro de cada temática específica. El año 1757 Sarmiento, en carta de 25 de julio al conde de Aranda, hace mención del proyecto de la construcción de Caminos Reales. Llevado, sobre todo, por la necesidad de estudiar los restos arqueológicos que se hallasen durante las excavaciones, esboza un sistema arqueológico, cuya finalidad era responder a los interrogantes que planteaban los hallazgos encontrados.

—Su capacidad de conocimientos no tenía límites...

—Escribió sobre el origen del Toisón, los Maragatos, sobre Cervantes. Historia Sagrada: Método de preparar materiales para el aparato de la Historia Universal Eclesiástica Civil de España». Investigó sobre los medios que permitiesen potabilizar el agua del mar; sobre las etimologías gallega y castellana, dando a luz una obra magna sobre la gramática y lengua gallega. Escribió sobre las coplas gallegas, sobre el origen de la poesía. Tratados para la mejor educación del niño, sobre agricultura, labradores, comercio. Es muy interesante su «Reflexión sobre el Libro Celanova, ilustrada ó Anales de San Rosendo». Sarmiento pasó por el monasterio de Celanova en diciembre de 1746, en su jornada de Pontevedra al Monasterio de San Martín de Madrid, vio en su Archivo una copia del Libro de Celanova Ilustrada. Al no poder quedarse a estudiar la documentación allí guardada, el padre Prior, fray Benito Gesto, que entonces era Abad, se la mandó a Madrid para que «a ratos perdidos, le registrase y leyese y le dixese mi Dictamen». Sarmiento se queja de que el autor del Celanova gastase tanto tiempo en llenar la vida del Padre San Rosendo, de tantos «intolerables parochismos». No escapa a su crítica la valoración que hace del Becerro gótico que, según su opinión, es copia, incidiendo en el mal estado de los Archivos monásticos. Gran parte de la obra de Fray Martín Sarmiento se centra en torno a la escritura y su valor como fuente de recuperar la memoria histórica de los pueblos. Su aportación es inestimable porque supo valorar el papel instrumental de los documentos expuestos a su exégesis, que complementa con juicios valorativos, con frecuencia adelantándose a los estudiosos actuales de la disciplina paleográfica.

—Fue uno de los primeros hombres conscientes de la importancia de respetar el medio ambiente.

—Analizó la pesquería del atún desde el punto de vista histórico y etológico. En uno de sus informes, redactado en el año 1756 para el duque, señala las causas que ocasionaron a lo largo del tiempo la disminución de sus capturas. No duda en señalar que la falta de atunes se debe a la sobreexplotación de los recursos marinos, causada por la ambición desmesurada de los hombres.

Explique la importancia que Sarmiento y el padre Feijóo habrían tenido para España de no habérseles ocultado.

—Feijóo no dudó en calificar al religioso como: «uno de los mayores ingenios que produjo el suelo español». Blanco White fue un fiel defensor de la obra de Feijoo, de quien declara haber aprendido mucho. Ambos intelectuales siempre habían insistido en la necesidad de desarrollar la mente crítica mediante la enseñanza y la reflexión sobre lo aprendido. En esta reivindicación de la búsqueda de la verdad de las cosas, se encontraron con no pocos obstáculos, entre ellos la intolerancia de los «eternos guardianes del inmovilismo», temerosos que sus enseñanzas pudiesen poner en entredicho los postulados institucionales, tanto religiosos como políticos, de ahí que gran parte de su obra fuese relegada a permanecer en los estantes del silencio de una sociedad que hizo desaparecer la herencia ilustrada. En cierta manera también influyó la negativa de fray Martín en no querer editar sus trabajos, que se habrían perdido irremediablemente sin la intervención del XIV duque de Medina Sidonia quien, tras la muerte del erudito, mandó que su obra fuese copiada por su secretario Santiago Saez y por Pedro Alonso de Salanova.

 

—El papel del duque fue imprescindible para que hoy se conserve su figura...

—El duque, que tantas veces insistiera en vida de su amigo para que publicase su obra, fue consciente de la importancia que tendría para la posteridad que se mandasen copiar todos sus escritos, encargándose de su financiación. Hecho que le recordará Pedro Rodríguez Campomanes cuando afirma: «desengañémonos si Vª.Exª y yo no animamos esta empresa quedarán sepultados en el olvido» sus escritos. También participó activamente en la elaboración de las estampas que se mandaron hacer con el retrato del fraile, haciendo especial hincapié en que «no quiero mi nombre ni más que el de Sarmiento en la estampa, pues no es ocasión de vanidad». El grabador fue Francisco Montañez, quien, inspirándose en el dibujo de Carnicero, realizó el retrato a razón de «70 doblones sencillos en catorce piezas de a ocho del nuevo cuño».

—No sé si me equivoco, pero creo que el religioso era un hombre con fuertes contradicciones.

—En el terreno personal, Sarmiento, rechazó los honores y cargos que le fueron ofrecidos por los reyes sucesivos, ya que no quería apartarse de su celda, pero ello no fue óbice para que no cayeses en alguna que otra vanidad, como fue su afición a la hidalguía, buscando en los árboles genealógicos familiares sus orígenes hidalgos. No obstante, yo no hablaría de fuertes contradicciones, más bien pienso que fueron sus creencias en el orden de lo religioso, lo que hacía que incurriese en alguna ocasión en ideas que nada tenía que ver con las aspiraciones ilustrada, ya que los principios del grupo de intelectuales de los que formaba parte, conscientes de su época, y la postura del hombre religioso, no eran fáciles de conciliar.

—Tanto en el terreno educativo, como filosófico como en el económico, fray Sarmiento fue un pionero. ¿Qué le debemos y cuántos hallazgos no le hemos agradecido?

—Fray Martín fue un adelantado en la utilización de la energía solar, tal y como quedó patente en el sermón panegírico que se ofreció tras su muerte, donde también se destacaron las plantas que proyectó para hacer potable o dulce el agua del mar por evaporación, principio de las actuales plantas potabilizadoras. Fueron muchos sus inventos técnicos, sus planes para mejorar la producción o introducir cultivos nuevos que fomentasen la agricultura, como, por ejemplo, la introducción de «fresas de Chile» que fueron plantadas en el Jardín real.

—Su «Tratado sobre Educación», representa el modelo de enseñanza que rompe con todos los anteriores, que se instala en la Modernidad, sin que jamás haya sido aplicado por gobierno alguno de este país, y que aún hoy en día mantiene en muchos de sus apartados toda la vigencia en el orden de lo teórica y práctico.

—Se adelantó varios siglos a las teorías pedagógicas modernas y defendía que a los niños hay que enseñarles con amor y pedagogía, y no con castigos. ¿Cómo era entonces la educación en España y qué cambió gracias a él?

—A los niños se les enseñaba a leer, escribir y calcular de forma muy monótona. Las lecciones consistían principalmente en la repetición y la memorización constante. Los alumnos no debían divertirse mucho en aquella época. Estas condiciones eran similares en todos los tipos de escuelas y sólo cambiaron muy gradualmente a mediados del siglo XVII. En carta de 28 de junio de 1758, le escribe a su hermano Francisco Javier. «Es preciso no aterrar a Alonsiño –su sobrino—con castigos ni espiritarle con la Compaña y otros espantajos. Cariño, premio y emulación han de ser sus activos, y sobre todo ciencia y claridad y arte en enseñarle, pues tengo evidencia que hay mucha falta de eso en España». En su opinión, el alma humana al nacer es una tabula rasa, una página en blanco que se va formando en ideas y percepciones interiores a través de las experiencias sensoriales y de la reflexión y la (auto)reflexión. Por lo tanto, se podría «formar y moldear al niño como uno quiera» disponiendo las impresiones y experiencias en consecuencia.

"Cariño, premio y emulación han de ser sus activos, y sobre todo ciencia y claridad y arte en enseñarle, pues tengo evidencia que hay mucha falta de eso en España»

—Defendía la inteligencia de las mujeres.

—Sarmiento en varias cartas a su hermano habla de los hijos de éste, Alonsito y Matildita, en las que no duda en reclamar la misma enseñanza para ambos hermanos, poniendo especial énfasis en que deben dominar antes el gallego que el castellano, o el latín.

El estoicismo de Sarmiento significó, ante todo, trabajar sobre uno mismo.

—¿Qué tenemos que aprender hoy en día de su estoicismo?

—Cuando miramos la vida a través de los ojos de los estoicos, somos capaces de ver no sólo las limitaciones externas que nos impone la vida cotidiana, sino también el potencial que hay en nuestro interior. En su elogio fúnebre podemos leer: «Nunca vendió su sabiduría. Por más que algunos faborezedores poderosos procuraron lisonjearle el gusto, siempre le hallaron inmóvil para todo lo que fuese salir de su celda y como muerto al deseo de las conveniencias terrenas». El estoicismo de Sarmiento significó, ante todo, trabajar sobre uno mismo.

—La pesca era una de las pasiones del intelectual. ¿Aún hoy podemos aprender algo de sus enseñanzas?

—El benedictino escribió varios trabajos sobre la pesquería y sus rendimientos económicos. En sus escritos nos muestra un extenso conocimiento de zoología, del mundo marino, los nombres de algunos peces hundían sus raíces en los nombres vernáculos que a menudo se formaban en función de las características externas y de las analogías y de comportamientos determinados. Gran parte de sus estudios estaban basados en la obra de Aristóteles; conocimientos recuperados de la antigüedad sujeta a su propia observación e investigación, lo que condujo a un aumento del conocimiento de las especies.

Defendía que la economía de un país gira en torno a saber hallar las estrategias adecuadas para que las empresas que se emprendan sean competitivas y sostenibles.

—¿Qué nos enseñó desde el punto de vista de la gestión económica?

—Para Fray Martín, la tolerancia y la educación son factores esenciales para garantizar las oportunidades de desarrollo de las personas y la prosperidad y el progreso de la sociedad. De ahí que una de las lecciones que se pueden extraer desde el punto de vista de una visión retrospectiva de Sarmiento sobre el comercio y las bondades de favorecer una política centrada en la agricultura y una industria propia, es la de no ser dependientes de otros países y que la economía de un país gira en torno a saber hallar las estrategias adecuadas para que las empresas que se emprendan sean competitivas y sostenibles.

El cura leonés que sedujo a un duque
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