sábado 04.07.2020
Revista

Una diosa en el reino de la felicidad

Vive entre las montañas más altas de la tierra, en un país escondido entre las cumbres del Himalaya. Una diosa en el lugar más feliz del mundo, Bután
Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, y  Jetsun Pema. CASA REAL DE BUTÁN
Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, y Jetsun Pema. CASA REAL DE BUTÁN

Cuentan las crónicas reales que se conocieron cuando ella tenía 7 años. Estaba de pícnic con sus padres cuando el príncipe, que tenía 17 años, se acercó a ella y le pidió en matrimonio. «Si cuando cumplas 18 años estás soltera, yo te buscaré para llevarte al altar», le dijo Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, el ‘príncipe azul’ del Himalaya.

Ella le esperó y él cumplió su palabra. Ya era rey cuando se casó con Jetsun Pema. Él tenía 31 años, ella diez menos. «Soy feliz. He estado esperando bastante tiempo», dijo Wangchuck al anunciar su boda.

Catorce años después de aquel primer encuentro se casaron en Punakha Dzong, el templo budista de «la gran felicidad».

Pema, una plebeya de familia bien, no tardó en convertirse en reina. La ‘reina dragón’, por su influencia. No sólo en el rey de Bután, su marido, y en la corte, abierta ahora a los nuevos tiempos, también en la redes sociales. En la que manejan las nuevas generaciones: Instagram.

Allí, ella también es una reina. Domina el lenguaje y sabe cómo hacer soñar con el país de las mil bendiciones, que se autodenomina el lugar más feliz del mundo, una afirmación avalada por algunos estudios mundiales.

En Bután, todo el mundo da por seguro que no habrá más reina que ella. Que el rey no seguirá la estela de su padre y se casará cuatro veces.

De momento, todo es armonía. Y Jetsun Pema posa elegante dejando entrever su segundo embarazo debajo de los ropajes ancestrales con los que se presenta en público.

Un matrimonio que ha hecho de su idilio una gran campaña de imagen para su país. Bután, una monarquía constitucional de 40 994 km² y apenas 800.000 habitantes, uno de los países más pequeños y con menos población del planeta que utiliza el índice de la Felicidad Nacional Bruta como indicador principal de desarrollo en lugar de la economía.

Una diosa en el reino de la felicidad
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