lunes 28/9/20
MARISA ALIJA. Responsable de Ginecología y Obstetricia de HM Hospitales Clínica San Francisco y La Regla

«Vamos a asistir a la curación casi total del cáncer de cuello uterino»

«Vamos a asistir a la curación casi total del cáncer de cuello uterino»

LEÓN

Es una de las ginecólogas más reconocidas y la responsable del servicio de Obstetricia y Ginecología de HM Hospitales Clínica San Francisco y La Regla. Marisa Alija inició su andadura profesional como estudiante de Medicina en Oviedo y residente en el Hospital de León. Después de 28 años de ejercicio, la fascinación por el alumbramiento de la vida se vuelve a repetir en cada parto y el compromiso con el trabajo en equipo y humano son su seña de identidad.

—¿Por qué eligió la carrera de Medicina y la especialidad de la Ginecología?

—Es difícil concretar el motivo, porque en mi familia no había antecedentes relacionados con la medicina, pero siempre me había gustado una profesión que me permitiera estar en contacto con la gente y me siento bien ayudando a los demás. El motivo fundamental para elegir la Ginecología es que fue la asignatura que más me gustó  durante la licenciatura en la Universidad de Oviedo. Además cuando estudiaba Medicina, me di cuenta de que la especialidad de Obstetricia y Ginecología era una especialidad muy amplia porque permitía el seguimiento de las mujeres en todas las etapas de su vida y me llamaba especialmente la atención el embarazo.

—¿Dónde hizo la especialidad? ¿Qué recuerdos tiene?

—Hice la especialidad en el Hospital de León. Durante el  MIR en Ginecología  los recuerdos que tengo están llenos de ilusión, mucho trabajo y muchas guardias. Tuve la suerte de tener grandes compañeros y grandes ginecólogos que me ayudaron y me enseñaron mucho. Tuve la oportunidad de hacer rotaciones externas por otros hospitales en Madrid, Barcelona y Boston, una experiencia que aportó mucho a mi formación.

—¿Cuántos años lleva ejerciendo?

—Incluyendo los años de formación MIR llevo ejerciendo 28 años.

—¿Dónde trabaja actualmente?

—Trabajo en el Centro Ginecológico de León, en HM-San Francisco-Regla. Formo parte de un equipo de profesionales con mucha experiencia: ginecólogos, biólogos, personal de enfermería y administrativos que formamos un equipo dedicado a la salud de las mujeres, abarcando todos los campos de nuestra especialidad. Y todo esto, en un entorno hospitalario con especialistas punteros en todas las disciplinas de la medicina y dotado de la última tecnología.

—¿Qué es lo que más le gusta de su profesión?

—Me gusta todo. Sigo tan ilusionada como el primer día. A pesar de los muchos embarazos que he seguido y partos a los que he asistido, me sigue ‘sorprendiendo’ el proceso de la gestación y el parto. Esta especialidad es muy variada y completa y todos los campos de la misma me resultan muy atractivos.

En cuanto a la parte humana de esta profesión, estás en contacto con la realidad de las mujeres en todas las etapas de la vida y no solo en el plano profesional, sino, muchas veces, a nivel personal y cuando puedes ayudarles, te sientes muy útil. Otra faceta que me gusta mucho de mi trabajo es enseñar, que la gente aprenda o facilitar a la gente que está en formación lo que tú has aprendido. También nuestro grupo está muy comprometido con la sociedad, impartiendo charlas de formación y divulgación en distintos ámbitos y foros.

—¿Qué es lo primero que hace cuando una paciente se ponen en tus manos?

—Intento ser cordial con ella, pero sobre todo empática. Escucho su historia e intento ser muy realista y ayudarla tratando de plantear soluciones a los problemas médicos y ginecológicos que presente.

—¿Cómo ha evolucionado el campo de la Ginecología?

—Más que evolucionar,  lo que ha sucedido ha sido una revolución. Recuerdo todavía, el primer parto que asistí con anestesia epidural en el Hospital de León y también me acuerdo del primer parto que asistí en la Clínica San Francisco después de una fecundación in vitro. Ahora esto parece normal, pero en sus comienzos era algo novedoso y asombroso. A esto habría que  añadir las novedades tecnológicas en la ecografía vaginal, en la ecografía del embarazo (4D), la mamografía digital, la tomosíntesis mamaria, las técnicas de diagnóstico prenatal, las novedades en anticoncepción, la histeroscopia, la cirugía laparoscópica, la cirugía del suelo pélvico y por supuesto las novedades en las técnicas de reproducción asistida que ayudan a muchas parejas a poder ser padres. Me gusta hacer referencia al hecho de que se ha descubierto que uno de los motivos que producen el cáncer de cuello de útero es un virus, el HPV. Es el único, para el que ya hay una vacuna. Es sin duda un hecho histórico en el ámbito de la medicina y de la ginecología.

—La entrada de una mayoría de mujeres en la profesión y en su especialidad, ¿supone un cambio en la manera de abordar la salud de la mujer?

—A comienzos del siglo XIX la medicina estaba de nuevo prohibida a las mujeres en prácticamente toda Europa. Margaret Ann Bulkley nació en 1795 en el Reino Unido y consiguió, a pesar de la prohibición, ejercer esta profesión. Para ello, tuvo que esconder su sexo, disfrazarse de hombre y cambiar de nombre. Logró, como médico, realizar una de las primeras cesáreas en la que tanto la madre como el hijo sobrevivieron. Su autopsia reveló en 1865, su auténtico sexo. La mujer, hoy, es pieza clave en la Medicina en cualquiera de sus estamentos: atención, investigación o docencia. El proceso de feminización en la Medicina ha concluido. En esta especialidad, posiblemente como mujeres podamos sensibilizarnos más con los problemas de nuestras pacientes porque a nosotras nos pueden ocurrir y por lo tanto nuestro nivel de implicación es elevado, pero en cualquier caso un hombre ginecólogo, que sea un buen profesional se puede implicar de la misma forma que una mujer ginecóloga que sea una buena profesional y ambos pueden abordar de igual manera los problemas de salud de las mujeres. No estoy de acuerdo con los estereotipos de profesiones femeninas o masculinas.

—¿Qué destacaría de los avances en cáncer?

—Ha habido  grandes avances diagnósticos y terapéuticos  en todos los cánceres, en el de mama y en los ginecológicos. Se hacen tratamientos más conservadores en la mama, tratando de evitar la mastectomía y muy individualizados. En los cánceres del aparato genital, antes se hacía una cirugía muy radical o no se podían operar. Ahora se pueden resolver los problemas con cirugía menos agresiva como la cirugía laparoscópica. Y podríamos seguir hablando de avances, por ejemplo, en biología molecular, en el diagnóstico genético de mutaciones que portan algunas mujeres que las predisponen a un determinado cáncer, en la quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia u otras terapias dirigidas y personalizadas.

—La Ginecología actual está muy ligada al concepto de «salud y mujer». Explíqueme que significa esto.

—Durante muchos años se ha insistido a las mujeres con el mensaje de ir periódicamente al ginecólogo y, todo eso, ha creado una demanda por parte de la mujer, que quiere saber qué tiene que hacer para  prevenir sus problemas o para diagnosticarlos precozmente. El ginecólogo o ginecóloga es el especialista que más veces verá en la vida a la mujer sana, desde los problemas con la menstruación, los anticonceptivos, los embarazos, la citología, la mamografía… Además, más de la mitad de todos los cánceres que tiene la mujer tienen un origen ginecológico. Está también la menopausia, que es un proceso biológico, en el que hay que ayudar a la mujer a mejorar su sintomatología y su calidad de vida.

—¿Qué medidas aconseja desde la prevención del cáncer ginecológico?

—Hay medidas generales para todos los cánceres, evitar la obesidad, evitar fumar, evitar el estrés, comer frutas y verduras, llevar una dieta mediterránea…

Si hablamos de  medidas específicas, dentro de nuestra especialidad,  utilizar el preservativo, la vacuna del papiloma, hacer revisiones ginecológicas completas y mamografías periódicas.

—Hablando de la menopausia, ¿cómo debe enfrentarse la mujer a esta etapa de su vida?

—La menopausia hay que considerarla como una evolución dentro de la vida de la mujer. Hay que aconsejarle  hacer mucho ejercicio porque es una época en la que es más fácil engordar, cambia un poco el carácter, disminuyen las ganas de tener relaciones sexuales… Y, todo eso, a la mujer le cambia dramáticamente e incluso con su entorno familiar. En nuestro centro, aconsejamos tratamientos médicos cuando es una menopausia muy sintomática y otros tratamientos naturales y avances técnicos como el láser vulvo-vaginal, que ayudan a paliar la sintomatología leve y moderada.

—Volviendo a su trayectoria profesional, ¿qué proyectos tiene?

—Soy una profesional totalmente comprometida con el grupo de profesionales con los que trabajo y con nuestras pacientes. Ahora mismo, mi proyecto más importante es mantener todo lo bueno que se hace en nuestro Centro, mejorar lo que sea necesario, impulsar las nuevas tecnologías y potenciar la docencia y la investigación.

—En general en la Obstetricia y Ginecología, ¿veremos avances en poco tiempo?

—Sí, sin duda se van a ver avances. En el cáncer de mama, por ejemplo, en poco tiempo el tumor se va a pinchar, se va a ver cómo son las características de un determinado tumor y, es posible, que solo haga falta un tratamiento dirigido y menos agresivo. Vamos a vivir la  casi desaparición del cáncer de cuello uterino. El futuro está muy relacionado con la  Biología Molecular. Y es posible que se puedan curar muchos otros cánceres ginecológicos y los que no se curen se cronificaran. En el diagnóstico prenatal estamos viviendo ya una revolución con las técnicas genéticas y en reproducción asistida lo mismo, vemos y veremos solucionados problemas en este campo que hace poco tiempo eran irresolubles.

—¿Qué consejos de salud trasmitiría a las mujeres?

—Creo que es muy importante que las mujeres se cuiden más a cualquier edad, o lo que es lo mismo, hacer énfasis en la medicina preventiva. Las mujeres adolescentes y jóvenes deben recibir información sobre prevención del cáncer ginecológico, sobre las infecciones de transmisión sexual y estar asesoradas adecuadamente en cuanto a una adecuada anticoncepción.Igualmente es necesario concienciar a la población femenina del momento adecuado para ser madres, evitar posponer la maternidad a edades con pocas posibilidades de embarazo.La medicina de la reproducción hoy en día nos permite preservar los óvulos de la mujer joven para que elija el momento de quedar gestante y esta decisión debe ser tomada en el momento adecuado. Con respecto a la edad madura, habitualmente, observamos que la mujer se descuida mucho y los ginecólogos/as podemos ayudarlas en muchos aspectos: físico, psicológico, sexual etc., de modo que tenga una calidad de vida excelente. La medicina preventiva debe ser un pilar en nuestro quehacer diario.

«Vamos a asistir a la curación casi total del cáncer de cuello uterino»
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