martes. 05.07.2022

A 250 km de la integración

Dos mellizos leoneses con autismo viajan todos los viernes a la Escuela de Fútbol del Real Oviedo para jugar en su equipo
                      Nacho y Francisco, con sus padres nacho y Susana, en Oviedo durante un entrenamiento. DL
Nacho y Francisco, con sus padres nacho y Susana, en Oviedo durante un entrenamiento. DL

Nacho y Francisco Gacía Inclán tienen diez años y síndrome del espectro autista. La Fundación del Real Oviedo los ha aceptado en la Escuela de Fútbol Real Oviedo Diversidad Funcional (EFRODIV) que prepara a la cantera de LaLiga Genuine, un equipo formado por jugadores y jugadoras con algún tipo de discapacidad. La escuela se creó para dar relevancia al bienestar de las personas con diversidad funcional a través del deporte.

Todos los viernes, después de la salida del colegio Javier, con dos aulas a las que asisten menores con trastornos del espectro autista de León, su padres, Susana y Nacho, se desplazan desde San Miguel del Camino a Oviedo para que los niños participen en los entrenamientos del equipo, un recorrido de 250 kilómetros de ida y vuelta que, pese a la distancia, se hace corto si se pone en valor los grandes beneficios para la integración social y deportiva de los hermanos. «Las oportunidades que tienen los niños con necesidades especiales para practicar deporte donde vivimos son mínimas, hay pocos espacios. Ahora pertenecen a un equipo y se relacionan con otras personas, socializan con otros niños de su edad y pasan desapercibidos», explica su madre. «El viaje, aunque sea cansado y costoso económicamente, nos merece la pena».

Los padres de Nacho y Francisco son de Oviedo, aunque viven en León desde hace 25 años, y la afición al fúltbol y al equipo les viene a los hermanos de familia. Los dos son seguidores del Real Oviedo y les gusta el fútbol. «Tenemos muchas dificultades para encontrar un lugar donde puedan practicar deporte, por el síndrome autista, por eso esta oportunidad les ha ayudado mucho, pese a los 250 kilómetros de desplazamiento. Los vemos felices».

Antes de la pandemia, Nacho y Francisco asistían a terapia equina en la Fundación Carriegos, pero el cierre de las instalaciones dejó a los niños sin la oportunidad de participar en otros eventos deportivos con otros menores de su edad. «Les gusta el deporte. También vamos a las piscinas de La Virgen del Camino, pero no es suficiente. Lo que buscamos es que los niños socialicen, que no los vean raros ni se sientan apartados», dice Nacho, su padre.

La escuela de la Fundación Real Oviedo prepara a menores con discapacidad funcional, que después forman parte de LaLiga Genuine, formada por jugadores con alguna discapacidad. «Ellos querían estar en la escuela, pero sólo admitían a mayores de 17 años. Les mandamos un correo para decirles que teníamos dos hijos de diez años a los que les haría mucha ilusión pertenecer al equipo y nos dijeron que si se formaba un grupo con esa edad nos llamarían. Y ahí están, disfrutando».

El obejtivo de la escuela es ese, disfrutar, pasarlo bie,n y mejorar la autoestima, incrementar las capacidades físicas, optimizar las habilidades sociales a través del deporte fomentando el respeto y el compañerismo y el sentimiento de pertenencia a un equipo.

El trastorno

El trastorno del espectro autista afecta a la socialización y la comunicación con otras personas. «En el equipo están contentos. Nacho tuvo problemas de rabietas al principio, pero ahora se coge de la mano de los otros niños y está muy integrado. Las familias con niños con necesidades especiales necesitamos espacios deportivos en los que puedan participar y aquí no encontramos ninguno adecuado para ellos».

El Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) engloba un conjunto de condiciones que afectan al neurodesarrollo y al funcionamiento cerebral, que se manifiestan con dificultades de comunicación e interacción social, que puede manifestarse con o sin discapacidad intelectual. Una atención adecuada y recursos específicos ayudan a que las personas afectadas pueden desarrollar el máximo de sus capacidades.

A 250 km de la integración
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