viernes. 27.01.2023

70.000 leoneses regalan su tiempo al voluntariado

Un centenar de entidades trabajan en León con distintos colectivos con la colaboración de 70.000 personas voluntarias de León. Cuatro de Cruz Roja cuentan sus motivos coincidiendo con el Día Internacional que se conmemora este lunes

Más de 70.000 personas colaboran como voluntarias en el centenar de entidades que trabajan en la provincia de León en algunos de los proyectos en vigor. La mayoría se decantan por las que tienen en marcha proyectos sociales, pero hay muchas más que buscan voluntariado medioambiental, deportivo, animal o de ocio y tiempo libre. El coordinador de la Plataforma del Voluntariado de León, José Carlos Rúa, presidente de la Asociación Síndrome Contenta, asegura que el número y el perfil del voluntariado de León y de Castilla y León es aproximado «pero no refleja la realidad» de un movimiento de personas que en Castilla y León representan casi el 19% de la población, con 450.000 voluntarios que regalan su tiempo para ayudar a los demás.

«Hay que profesionalizar el voluntariado y fidelizarlo», sostiene José Carlos Rúa «y fidelizarlo». La Plataforma del Voluntariado de Castilla y León se marca como objetivo para el año 2023 realizar una encuesta que refleje la realidad del voluntariado en la Comunidad.

Los datos preliminares muestran un voluntariado envejecido—la mayoría supera los 60 años—que tiene tiempo para participar en distintas asociaciones de una manera continua, lo que no se detecta entre los que son más jóvenes. «Estamos trabajando en planes para certificar las competencias del voluntariado, profesionalizarlo. Ya se puede hacer, pero no hay mucha demanda porque hay desconocimiento de esta figura. Está bien ejercer el voluntariado, pero tiene que ser efectivo y con supervisión con tutores externos, que tengan un certificado de competencia», defiende José Carlos Rúa, en la misma línea que marca la Plataforma Nacional del Voluntariado.

El perfil
La mayoría de las personas voluntarias de la provincia de León tienen más de 60 años

Mañana lunes 5 de diciembre se celebra el Día Internacional de las Personas Voluntarias, un día que pone de relieve el compromiso con los más vulnerables.

José Antonio Hevia tiene 85 años. Es voluntario en la Asamblea de Boñar de Cruz Roja. Comenzó en 1990 en Gijón, para defender que el hospital de Cruz Roja se integrara en la red pública. «Estoy disponible para lo que me necesiten. Colaboro fundamentalmente en formación y hago llamadas a las personas a las que ayudamos para interesarnos por cómo se encuentran». A su edad va a iniciar una nueva etapa como voluntario. «A pesar de todos los años que llevo en Cruz Roja no tengo el curso de primeros auxilios, y lo voy a empezar en febrero incorporarme en la base de emergencia». Para José Antonio el voluntariado «es una especia de vocación y bendición. Siempre he sentido la necesidad de colaborar para lograr un mundo más humano y más justo. Es una bendición porque lo poco que hago me da mucha satisfacción», motivo por el que compagina esta labor con colaboraciones con distintas asociaciones.

La Plataforma del Voluntariado busca personas comprometidas. «El objetivo es que si se comprometen, lo mantengan», asegura José Carlos Rúa. «Hay personas que empiezan en una asociación y luego cambian o acaban dejándolo. Queremos saber por qué pasa eso. Cuando más mayores son el compromiso existe porque tienen más tiempo y porque hay profesores, por ejemplo, que se jubilan y mantienen su actividad como voluntarios».

Lo que más

El del ámbito social es el voluntariado más solicitado. «Copa casi todo el personal voluntario», asegura Rúa, pero hay más, como el ambiental, el deportivo, el animal o el de ocio y tiempo libre.

Marita Carrera tiene 50 años y desde hace diez años es voluntaria en Cruz Roja. «Dejé el negocio que tenía y tomé conciencia de que quería hacer algo por la sociedad. Tenía claro que no quería ser una más de las que se sientan a criticar desde el sofá y quise darle otro punto más activo». En la actualidad colabora con el proyecto de los refugiados y de promoción de éxito escolar con actividades de desarrollo personal, salud sexual e higiene. «Yo no le doy mucha importancia a mi labor como voluntaria, es algo que necesito hacer y me ha hecho crecer como persona porque hago cosas que antes no me hubiera atrevido hacer. Ahora sólo necesito saber dónde y cuándo y si hay que llevar el chaleco. Ahora trabajo en mi pequeña empresa y no podré colaborar en Navidad, pero ya les he dicho que vuelvo en enero».

Encuesta
La Plataforma estudiará en 2023 la realidad del voluntariado en Castilla y León

Noemí Fuertes López tiene 39 años y es voluntaria de Cruz Roja desde el año 2012. «Lo principal que me aporta el voluntariado es crecer como persona para ayudar a los demás y aportar esa pequeña ayuda». Noemí es comercial. Lo que más le ha marcado su trayectoria como voluntaria ha sido la pandemia de coronavirus. «La pandemia ha sido una de las épocas más duras que hemos pasado todos y el trabajo que hicimos durante ese tiempo me ha ayudado a sentirme mejor conmigo misma. Nosotros ayudamos, pero las personas a las que le dedicamos nuestro tiempo nos ayudan a nosotros con sonrisas, besos y abrazos». Madre de dos hijos, de 2 y 6 años, pertenece a los equipos de respuesta básica de emergencia con base en La Bañeza. «Cuando hay una catástrofe ahí estamos con el reparto de alimentos y mantas. Este año nos hemos desplazado a los incendios que ha habido en la zona».

El voluntario más joven de este reportaje es Daniel Díez. Tiene 32 años y empezó como voluntario en 2020, a raíz de la pandemia. «Trabajaba en el sector hotelero en Colombia y me tuve que venir al pueblo, solo, no podía trabajar. Ocupar mi tiempo como voluntario en Cruz Roja fue lo que me ayudó. Lo primero que hice fue participar en la logística del reparto de alimentos y material durante el confinamiento y luego en la visita a los mayores con la asamblea comarcal de La Robla. Ahora estoy con servicios preventivos, somos lo que estamos en los eventos. Ahora colaboro menos, intento sacar tiempo los fines de semana y vuelvo al extranjero, a Costa Rica». Antes, en Colombia y Chile también colaboró con proyectos de voluntariado con la infancia. «Es egoísmo, porque me hace sentir muy bien y aprender cosas nuevas. En Cruz Roja he hecho formación de servicios de ambulancia y primeros auxilios y he aprendido mucho».

70.000 leoneses regalan su tiempo al voluntariado
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