jueves. 30.06.2022
Refugiados en León

"Un bombardeo marroquí mató a mi hermano hace un mes en el Sáhara»

Mohamed Salek salió a los ocho años de los campamentos de refugiados del Sáhara con destino a León con el programa ‘Vacaciones en Paz’. Asegura que la decisión del Gobierno de España de apoyar las pretensiones de Marruecos en una zona en conflicto con Argelia llena de «indignación» a su pueblo que sigue a la espera de un referéndum. Gracias al apoyo de una familia leonesa busca un futuro mejor.
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Mohamed Salek Abeid posa con la bandera saharaui en un banco de un parque de León. FERNANDO OTERO

Mohamed Salek Abeid Mesaud tiene 25 años. A los ocho salió por primera vez del campo de refugiados de Tinduf, en la frontera marroquí con Argelia. El programa ‘Vacaciones en Paz’ le ofrecía una posibilidad de futuro por la que apostó su familia saharaui. La oportunidad se la dio en León al que considera su segundo padre, José Enrique Ballón, actual presidente de la Asociación Saharaui de León. Su familia leonesa le abrió las puertas de los estudios y ahora, a sus 25 años, es técnico de emergencias sanitarias y trabaja en el obrador de una confitería leonesa. Desde León no olvida la situación de su pueblo y no perdona al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el «giro tan inesperado» del Gobierno español.

«Sánchez no puede decidir el futuro de un pueblo que lleva años pidiendo un referéndum». Mohamed Salek dice sentirse «indignado» con que el gobierno español apoye el plan de autonomía de Marruecos frente al derecho de autodeterminación de su pueblo. «Esta decisión ha hecho mucho daño al pueblo saharaui, que no esperaba que España le diera la espalda de esta manera. El pueblo español siempre nos ha apoyado, pero no los partidos políticos». El pueblo saharaui reclama la independencia desde hace décadas y España, que siempre se había mantenido al margen de la disputa entre Marruecos y Argelia, decidió en marzo el plan del rey de Marruecos de conceder al pueblo saharaui más autonomía, pero manteniéndolo como territorio marroquí.

Los campamentos de refugiados saharauis están asentados en la población de Tinduf en la frontera argelina, en los que la población vive en condiciones muy duras, entre tormentas de arena y escasez de alimentos. «Las cosas se están complicando. Mi pueblo es un pueblo luchador, que sobrevive en condiciones muy duras, en medio del desierto Hamad, que significa la nada, no crece nada de vegetación. La juventud no tiene allí ninguna oportunidad. Podemos ir a estudiar a Argelia. El segundo idioma que se estudia es el español, antes que el francés».

Toda la familia de sangre de Mohamed Salek vive en el Sáhara. Hace poco más de un mes asesinaron a su tía y a uno de sus ocho hermanos. «Hubo un ataque marroquí con drones y mi tía y mi hermano fallecieron». Estaban en la zona conocida como Sáhara liberado, controlada por el Frente Polisario, en la frontera con Mauritania. «Desde que el Polisario declaró el alto el fuego están atacando a los civiles. Los saharauis se manifestaron porque pasaban camiones marroquíes y los desalojaron a la fuerza. La guerra está otra vez activa, hay bombardeos continuos contra la población civil y eso no se está contando en los medios de comunicación».

Según el medio digital Ecsaharaui, que cita fuentes sobre el terreno, el bombardeo en el que murieron el hermano y la tía de Mohamed se produjo a primera hora del 10 de abril «sobre reuniones de personas, depósitos de agua y convoyes mercantes. La primera ronda de bombardeos fue llevada a cabo de madrugada, sobre las 5:00, y posteriormente, a primera hora de la mañana de este domingo 10 de abril, la aviación marroquí llevó a cabo la segunda ronda de bombardeos destruyendo tiendas, camiones y automóviles, así como otros medios de subsistencia de los saharauis. Sobre los motivos del ataque marroquí, existen varias hipótesis: por un lado, se habría producido en respuesta a los violentos ataques saharauis realizados ayer en varias regiones dañando la infraestructura del muro militar marroquí que divide el Sáhara Occidental».

En los campamentos no hay nada, sólo desierto, no hay trabajo y se vive del trueque. Los alimentos proceden de la ayuda humanitaria, que reparten según los miembros de la familia

El Frente Polisario, al frente de la autoproclamada República Árabe Saharaui se enfrenta a Rabat por la independencia del Sáhara Occidental, una colonia que España abandonó en 1976 después de la Marcha Verde de Marruecos, una invasión que provocó un acuerdo entre el Marruecos, Mauritania y España para regular el futuro de esta provincia española, un pacto que la ONU aprobó en 1991 y que contemplaba la celebración de un referéndum para que el pueblo saharaui decidiera sobre su independencia o su integración en Marruecos. 46 años después, el pueblo saharaui sigue a la espera de esa consulta.

«Llevo cinco años sin poder volver, por temas de documentación, que ya está solucionado. Tengo permiso de residencia por cinco años y voy a tramitar la nacionalidad, pero tienen que pasar diez años de residencia en el país».

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FERNANDO OTERO

Mohamed Salek se formó como técnico sanitario con la esperanza de poder ayudar a su pueblo. «Cuando era pequeño viví casos que con un poco de formación sanitaria se pueden solucionar».

Recuerda una infancia feliz. «No tenía mucho, pero la vida en los campamentos es muy familiar. Recuerdo mi infancia feliz y divertida. Vivíamos todos juntos en la jaima. Ahora tienen más comodidades, pero no se considera que vivan en un país ni hay salida profesional. La gente vive del trueque. Toda la comida que llega es de la ayuda humanitaria y la cantidad que recibes depende de los miembros de la familia».

Un nuevo mundo

A los ocho años, Mohamed Salek se montó en un avión con destino a España. «Flipaba con todo. Cuando llegué a León y veía las casas, el agua por todas partes, la piscina, que sólo conocía por la tele, todo me parecía extraordinario. Recuerdo que cuando estaba volando lo único que deseaba era llegar a una familia que tuviera una casa con escaleras, me llamaba mucho la atención. Me hicieron cuscús para comer, pero a mí me resultaba todo extraño, los sabores, los olores. Al principio no comía nada. Me chocaba cómo vivía la gente, el alto nivel comparado con los campamentos, donde no hay nada. Fue difícil separarme de mi familia, no entendía nada en clase».

El primer verano con ‘Vacaciones en paz’ aprendió algo de español y volvió a su jaima con regalos para su familia. «Entonces fue cuando me di cuenta de dónde estábamos nosotros realmente, porque cuando eres niño y no conoces otra cosa no echas de menos nada más. Pensaba mucho en que el mundo no es igual para todas las personas».

Y volvió más veranos. Su padre adoptivo de León le animó a quedarse para estudiar. «Habló con mi madre biológica. Afortunadamente mi madre tenía una visión fe futuro para mí y pensó que era una oportunidad para que me formara con el Proyecto Madrasa.

En el invierno de 2008 vivió su primera nevada en León. «Recuerdo que viajaba con mi padre en el coche. Veníamos de Ponferrada y se puso a nevar. Le pedí que parara el coche, quería tocar la nieve, sentir el frío, que nunca había experimentado antes. Todo me llamaba la atención».

Mohamed Salek agradece el apoyo de España y su familia de León por la oportunidad que le han dado. «Lo único que quiero es tener mi vida aquí y si puedo reunir a mi familia, aunque mi madre, que tiene 62 años, no quiere salir de allí, no se va a adaptar».

"Un bombardeo marroquí mató a mi hermano hace un mes en el Sáhara»
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