jueves 02.07.2020
La pandemia en el mundo

La gripe porcina se une al Covid-19 en China

Científicos del gigante asiático advierten del peligro de una nueva pandemia, aunque llaman a la calma porque es improbable 
Una mujer con mascarilla camina por las calles de Guangzhou, en China. EFE
Una mujer con mascarilla camina por las calles de Guangzhou, en China. EFE

Hace exactamente seis meses China advirtió a la Organización Mundial de la Salud (OMS)_de la existencia de un nuevo coronavirus que estaba provocando un preocupante número de casos de neumonía atípica en Wuhan. Sin embargo, con el frenesí propio del cambio de año pocos prestaron atención a la noticia. Y, sin duda, nadie podía prever que el SARS-CoV-2 terminaría provocando una de las peores pandemias de la historia. Todavía se desconocen muchas cosas del coronavirus que tiene al mundo en vilo, pero hay una certeza inquietante: en algún momento otro patógeno volverá a provocar una tragedia como la actual.

Descubrir cuál será no es fácil. Solo los murciélagos ya son portadores de cientos de coronavirus como el SARS-CoV-2. La inmensa mayoría no afecta a los seres humanos, pero cualquier mutación a través de un animal intermediario, como el pangolín, podría desembocar en un escenario como el actual. Y un grupo de científicos chinos ya ha dado la voz de alarma por un virus de la gripe -influenza- presente en cerdos del gigante asiático. Según los resultados del estudio publicado por la revista estadounidense 'Proceedings of the National Academy of Sciences', la cepa G4 del virus H1N1 "tiene todos los elementos necesarios para acabar desencadenando otra pandemia".

Eso sí, los expertos subrayan que eso no quiere decir que vaya a suceder en un breve período de tiempo. Ni siquiera que vaya a ocurrir nunca. Pero, tras un concienzudo análisis de la evolución del patógeno entre 2011 y 2018 han detectado el peligro, dado que el G4 se ha extendido rápido y la concentración vírica en la sangre de los ganaderos que cuidan de los cerdos es elevada. Según el estudio, el virus ya está presente en el 10% de quienes crían a los animales y en el 4,4% de la población general analizada entre 2016 y 2018. Pero, como sucede con los murciélagos y los coronavirus que portan, aún no ha provocado síntoma alguno. Los científicos alertan de que una falta de control podría resultar en un brote fatal y altamente infeccioso.

Otros epidemiólogos consultados por diferentes medios de comunicación restan gravedad a la situación y llaman a la calma, pero la alta densidad de población de la mitad este de China, sumada a las malas condiciones higiénicas y al contacto con animales, hacen que los autores del estudio soliciten "una monitorización urgente de la población y, sobre todo, de los empleados en las empresas de producción porcina".

Millones de sacrificios en 2019

Esas granjas llevan tiempo en la diana. No en vano, una epidemia de peste porcina obligó el año pasado al sacrificio de millones de cerdos contagiados en una dramática campaña sanitaria que disparó los precios de su carne y llegó a tener implicaciones políticas. El Gobierno tuvo entonces que echar mano de las reservas de cerdo congelado para estabilizar el mercado, que hoy continúa con precios muy superiores a lo que antes era habitual. Por si fuese poco, esta situación se suma a los debates que la pandemia del coronavirus ha propiciado sobre el consumo de animales exóticos y la higiene de los mercados.

Las autoridades están tratando de atajar ambos problemas. El Ministerio de Agricultura publicó hace unas semanas una lista con las 33 especies animales cuyo consumo está permitido, y, tras el rebrote en el mercado Xinfadi de Pekín, el Gobierno ha reconocido la necesidad de implementar normas de higiene más estrictas en la conservación y manipulación de alimentos. No obstante, la efectividad de estas medidas está ahora en duda: aunque el perro teóricamente ya no se puede comerciar para consumo humano, hace unos días la localidad de Yulin volvió a celebrar el festival del solsticio de verano, tristemente famoso porque su principal característica es, precisamente, la venta de carne de perro. Desafortunadamente, fuera de las grandes ciudades, tampoco parece que la higiene en los mercados haya mejorado.

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