domingo. 04.12.2022
Salud

Tratar mal el dolor cuesta 70.000 millones

El consumo de opioides crece un 78%, Más de 120 profesionales se dan cita hoy en el Hospital de León en las primeras jornadas de discusión para el tratamiento del dolor. Los especialistas piden una consulta específica en cada centro de salud
El tratamiento del dolor con medicamentos como los opioides necesitan una vigilancia y un control estricto por parte de los especialistas. DL

Ingresos hospitalarios, pruebas radiológicas, tratamientos, bajas laborales... el dolor mal tratado le cuesta al Estado 70.000 millones de euros al año, el 3% del Productor Interior Bruto (PIB). Las cifras del dolor en España las darán hoy a conocer especialistas de la Sociedad Española del Dolor (SED) en las primeras jornadas leonesas de discusión para el tratamiento del dolor, que reúne en el Hospital de León a más de 120 profesionales. La reunión servirán para formar y actualizar conocimientos sobre el uso y el manejo de los opioides cuyo consumo ha crecido un 78% en los últimos diez años en España. «El dato no es alarmante, al contrario, España siempre ha estado a la cola en consumo de opioides, una lista que encabeza Estados Unidos y Canadá. El problema es que antes el dolor en España estaba mal tratado», explica a este periódico Ignacio Vázquez, coordinador del Plan Andaluz de Atención a las Personas con Dolor y coordinador del


Grupo de Trabajo de opioides de la SED, que hoy participa en las jornadas de León. «El 95% de los opioides que se consumen en España están controlados por el médico», asegura Vázquez, que descarta que exista una alarma social, como ocurre en Estados Unidos, país en el que la sobredosis de estos medicamentos han causado la muerte de 68.000 personas sólo en el año 2016. Las sobredosis por droga mataron en España a 611 personas en 2017, últimos datos disponibles, de los que el 64% fueron por consumo de opioides. «El problema es que el consumo de opioides en Estados Unidos no está controlado. En España hay un control de la administración y del código deontológico. Hay que ajustar las dosis. Crece ese consumo porque se trata mejor el dolor, que aumenta en una sociedad cada vez más envejecida». Vázquez descarta también un aumento de la adicción a estos fármacos, que cifra que sitúa en un 2% de los que lo consumen. «Desde la puesta en marcha de la receta electrónica, en el año 2012, los pueden recetas cualquier médico, pero hay condiciones. El paciente tiene que pasar por revisión cada tres meses», explica el anestesiólogo y ex presidente de la SED, Manuel Rodríguez, que también estará hoy en León. Rodríguez opina que el dolor todavía no está bien tratado en España y defiende la apertura de una consulta con un médico de referencia en cada centro de salud. «Tratar adecuadamente el dolor es caro. ¿por qué no se hace?, porque ni médicos ni pacientes ni familiares tienen formación», explica.

 

Asignatura pendiente

 

El dolor no sólo es una asignatura pendiente en el sistema sanitario, también está ausente en las Facultades de Medicina. «Sólo se llega después de cuatro años de formación MIR a través de anestesiología, pero todos los especialistas ven pacientes con dolor en sus consultas y las unidades del dolor, que solo tienen 83 hospitales, no están suficientemente equipadas y no llegan el 100% de los casos». A las unidades del dolor sólo llegan el 3% de los pacientes con dolor severo.

 

Pese a esta «mala prensa» de los opioides, los expertos temen más a los efectos secundarios de los antiinflamatorios «con un 20% de autoconsumo sin control médico» y que causa «efectos secundarios que no están tan controlados como los de los opioides», como la insuficiencia renal. «Sabemos exactamente los efectos de los opioides y los manejamos mejor en la consulta. Los antiinflamatorios son más peligrosos», asegura Ignacio Velázquez.

 

El dolor intenso, crónico, nunca desaparece. «Si no se trata bien puede convertirse en un dolor central que perdura toda la vida incluso aunque la causa que lo provoca desaparezca, por eso es tan importante un buen tratamiento. En España hemos tenido a los pacientes con dolor intenso porque los hemos tratado mal. Es un tratamiento fundamental para una buena calidad de vida. A veces me preguntan que si los opioides son ángeles o diablos y yo contesto que es como un cuchillo, que lo puedes utilizar para cortar un buen jamón o para degollar a alguien. En dosis moderada son muy útiles».

 

El tratamiento con opioides no está indicado para todos los dolores, pero son muy eficaces para los pacientes oncológicos y los que sufren dolor agudo. «Hay que tener en cuenta las variaciones genéticas, que explican muchas de las variaciones de las respuestas individuales. Este campo es muy interesante porque ya podemos empezar a predecir qué pacientes van a desarrollar una baja o alta sensibilidad a estos fármacos, es especial si los toman con otros que actúan sobre el sistema nervioso», explica Victor Mayoral, secretario general de la SED que hoy participa en las jornadas de León. «Es importante tratar a los pacientes cuya causa de dolor, oncológico o no oncológico, responden mejor, siempre dando un periodo de prueba y una titulación meticulosa».

Tratar mal el dolor cuesta 70.000 millones
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