viernes 20/5/22

La fundación del convento de San Francisco en León se atribuye a San Francisco de Asís, en el siglo XIII, durante su peregrinación a Santiago de Compostela. Es tradición que el Seráfico Patriarca vino a España en el segundo semestre de 1213 regresando a Italia antes de noviembre de 1215, en que asistió al Concilio Lateranense. Entonces, Alfonso IX (1188-1230) reinaba en León. Es probable que aquella primitiva edificación fuera un eremitorio. Su fábrica medieval fue pasto de las llamas en la mitad del siglo XV.

El edificio actual data del siglo XVIII. Iniciadas las obras en 1763, el uno de mayo de 1791 el obispo Cuadrillero consagraba el templo. El relato de las vicisitudes soportadas en nuestra ciudad por la familia franciscana y por la misma edificación durante el siglo XIX no es de este momento, porque, hoy, el punto de gravedad de esta evocación es la imagen de San Francisco, entronizada hace ahora cien años en el altar mayor de iglesia capuchina, recinto sagrado que alberga, fragmentado, el monumental retablo encargado, el dos de octubre de 1737, por el cabildo catedralicio, con destino al presbiterio de nuestro primer templo, a Narciso Thomé y a su sobrino Simón Gabilán Thomé.

Allí, en el segundo cuerpo del indicado retablo, destaca una imagen del siglo XV de la Virgen de la Asunción, autoría del maestro Jusquín, que trabajó en la Catedral de León en obras tan señaladas como la Torre del Mediodía o del Reloj o, mismamente, en la gótica sillería coral catedralicia, (1467-1481), junto a Juan de Malinas y Copín de Holanda. Con tal profusión dejó su impronta Jusquín en la Pulchra Leonina que Demetrio de los Ríos [La Catedral de León, Tomo I, 1895, p. 38], asevera que ha visto más de cien veces este nombre «en los libros de Fábrica y de Rentas de este Archivo Capitular».

Ubicado actualmente fuera de dicho moblaje rococó, preside el templo capuchino y recibe culto una delicada imagen de San Francisco de Asís. Data de 1921. Fue un encargo al acreditado imaginero valenciano Vicente Tena Fuster, (1861-1946), del Padre Guardián, fray Leoncio Mª de Santibañez, secundado por los Hermanos Terciarios, con motivo de cumplirse el VII centenario de la Fundación de la Venerable Orden Tercera (VOT).

El busto de esta figura está inspirado en la magnífica cabeza de San Francisco que se custodia en el Museo de León, procedente de una imagen de bastidor del ‘Poverello’, labrada por Luis Salvador Carmona, (1709-1767), a instancias del convento franciscano, al igual que la Virgen de la Piedad, hoy en la iglesia parroquial de San Martín.

La talla que nos ocupa se denomina la Apoteosis del Seráfico Padre. Tiene los brazos abiertos y extendidos, en ademán de súplica y abrazo, y la mirada fija en el cielo, acaso siguiendo la senda que le indica la Virgen Santísima. Descansa en nimbos de nubes. A sus pies, tres ángeles exhiben la Regla Seráfica, la Cruz Patriarcal o Cruz de Lorena, con sus dos travesaños que forman cuatro brazos, y virginales ramos de azucenas. Según la referencia consultada, la imagen mide dos metros y cuarenta centímetros.

Durante la conmemoración del citado VII Centenario de la V.O.T. se celebró un solemne Triduo, los días 16, 17 y 18 de diciembre de 1921. Previamente, el primero de ellos, el obispo de León, Mons. José Álvarez Miranda, bendijo la referida imagen. En esa misma jornada y en la siguiente, el R. P. Laureano de las Muñecas pronunció sendas conferencias acerca de la vida del Patriarca de Asís.

El tercer día se celebró también el acto de clausura en dicho templo. Intervinieron elocuentes oradores: Rafael Sanz de Diego, beneficiado de la Colegiata de Alcalá; Juan Antonio Llorente, periodista y diputado a Cortes por Valladolid; y Eulogio López, lectoral de la S.I. Catedral de León. Diario de León, [19.12.1921, p. 3], reprodujo el inicio de la prédica del canónigo legionense: «Al aplaudirme —comienza— habéis incurrido en un error. (Aplausos). Pero me explico la razón de los aplausos; porque me veis ceñido con el cordón franciscano, con el cordón con que ciñe San Francisco los lomos de la humanidad, para colgarla de los clavos de la Cruz». Y continúa el redactor de la reseña: «Presenta luego con su elocuencia peculiar bien conocida en León, [le llamaban ‘Pico de Oro’], a San Francisco como modelo de la humanidad, como el Cristo de la Edad Media». Tras unas palabras del P. Guardián, la interpretación del Himno de los Terciarios cerró el programa establecido.

Actuaron igualmente el coro del Colegio de los PP. Agustinos, el de la Comunidad de los PP. Capuchinos, y Ramón de Santiago, vicesochantre de la Catedral de León, acompañado al piano por Eladio Hernández, tenor catedralicio. Ricardo Alonso Montiel, ecónomo de Bembibre, conocido en el mundo poético por ‘Vatemar’, declamó un sentido poema que fue muy aplaudido.

Los tres días la concurrencia de fieles fue multitudinaria. La ciudad de León refrendaba así su devoción al Santo de Asís y su alto reconocimiento a la impagable labor social y caritativa desplegada siempre con la sociedad leonesa por la comunidad capuchina.

Centenario de la imagen de San Francisco
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