domingo. 05.02.2023
POR LA cuenta que me tiene debo defender la tesis de que está mal abandonar en la mitad de la calle, incluso en la acera, a las personas mayores. Hay muchas teorías, muchas adhesiones políticas y muchos modos de ver la vida basados en la conveniencia. Agustín de Foxá me dijo, en el célebre huerto del Cura en Elche, donde le habían dado su nombre a una palmera en permanente huelga de brazos caídos: »soy rico, soy gordo, soy conde, ¿cómo no voy a ser de derechas?«. Lo repetía mucho, quizá como justificación a su pertenencia a un régimen que le causaba malestar estético. Podría haber sido otra cosa, pero hubiese sido menos lógico. Claro que se dan casos admirables de personas que viven en la opulencia y deciden ser traidores a su clase. Los ancianos sí que constituyen una clase social. La más desesperada, ya que nada esperan. El caso de una abuela abandonada en una silla sólo es sorprendente por lo de la silla. Lo normal es que a los ancianos les dejen de pie, junto al surtidor de una gasolinera. Quizá influya el hecho de que en España se produzca una ruptura matrimonial cada cuatro minutos y pico, pero la familia ya no es lo que era, aunque hay que reconocer que afortunadamente no abundan las que son capaces de tirar a la abuelita. El hermano de la joven que la abandonó ha hecho unas declaraciones que acreditan que lleva la misma sangre: ¿Si no participamos en la herencia, ¿por qué teníamos que limpiarle el culo?». Es sólo un caso espeluznante y por lo tanto una anécdota macabra, pero si pasamos a la categoría hay motivos para creer que la institución familia ofrece claros síntomas de desintegración, aunque más en las grandes urbes que en los pueblos. No ignoro que hay familias que extreman la privacidad y crean lazos sórdidos, pero qué quieren que les diga, soy partidario de la familia, de los amigos, del clan y a condición de que no dispongan de armas, de la mafia. «Lo demás es selva». De seguir así, pronto multarán también a quienes tiren a la vía pública a las personas mayores.

La familia y la abuelita
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