miércoles. 01.02.2023

Desde el inicio de la crisis, el tráfico de viajeros acumula una caída del 50% en los cuatro aeródromos, al pasar de los 676.000 viajeros de 2008 a los casi 326.000 contabilizados el año pasado. Es decir, 350.000 asientos menos, según los datos de Aena. Los aeropuertos de Castilla y León están en caída libre. La crisis y el fin de las ayudas de las diferentes administraciones que los sustentan, sobre todo de la Junta de Castilla y León, está provocando que en los últimos años las compañías aéreas más que volar levanten el vuelo para no volver a operar en este territorio.

La comunidad autónoma cuenta con cuatro aeropuertos de nivel en León, Valladolid, Burgos y Salamanca. Cuatro infraestructuras en las que se han llevado a cabo inversiones millonarias en los últimos años. Ahora no es momento de que unos y otros se tiren los trastos a la cabeza, para que la empresa pública Aena decida con cual se queda. El mal, la falta de pasajeros y de vuelos, que es común para todos y que va camino de convertirse en endémico, exige que los partidos y las diferentes administraciones, todas y de todas las ciudades, agentes sociales y económicos se sienten en un mismo foro a repensar actuaciones en común que les permitan complementarse.

Con el y tú más y acusando al resto de no servir todos salen perjudicados. Por eso es obligada esa mesa única que debe estar dirigida y supervisada por la Junta, quien tiene que coordinarla para que de ella salga ya una nueva política aeroportuaria aceptada por todos.

Hay que repensar la política aeroportuaria
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