martes 07.04.2020

TRIBUNA | Debilidades en el informe Pisa

Las comunidades autónomas que dedican mayor atención a la formación, al apoyo al profesorado y a la disminución de la ratio de alumnos por profesor obtienen mejores resultados

Isabel Cantón Mayo

Se ha vuelto a publicar (no completo) el famoso informe Pisa (Programme for International Student Assesment) que es la mayor evaluación educativa internacional de las competencias de alumnos de 15 años en tres ámbitos al menos: lectura, matemática y científica. Se repite cada tres años y es la forma más prestigiosa de valorar de forma externa el rendimiento escolar. Los datos, recogidos en 2018 muestran un descenso de 4,5 puntos en matemáticas y hasta de 9, 5 en ciencias, (la nota más baja desde que hay registro), situándose por debajo de la media de la OCDE (489) lo que supone unos dos cursos de retraso. Pero lo más llamativo del informe es la lectura: no se atreven a publicar las puntuaciones de la misma por las «anomalías» presentadas en esta prueba, según lo presentaba Miyako Ikeda en nombre de la OCDE, lo que ha hecho que se excluya a España de la publicación de los resultados Pisa en lectura. Lo atribuyen a la falta de seriedad y al automatismo en las respuestas de los alumnos que al parecer se evidencia por el tiempo que tardaron en responder a las cuestiones de comprensión lectora: apenas 25 segundos, cuando solo en leer las cuestiones se necesitaba el doble de tiempo, y además homologaban las respuestas, o todo síes o todo noes. Señalan los responsables que estudiarán esta anomalía y que pueden tardar varios meses en conocerse, según el responsable Andreas  Schleicher.

Además de denunciar nuevamente la deriva y falta de rumbo de nuestra política educativa (¿para cuando un pacto por la educación?) hay que señalar que es la primera vez que se prescinde del profesorado (argumentando la posible contaminación de los mismos en las respuestas) para aplicar la prueba Pisa y se ha encargado hacerlo Typsa, una empresa contratada ad hoc, para poner los ordenadores ante los alumnos y recogerlos con los datos. Los alumnos han puesto en evidencia esta pretendida asepsia: si no hacen la prueba sus profesores y no influye en sus notas ¿para qué esforzarse en realizarla bien? La influencia del profesorado en los rendimientos escolares se ha puesto de manifiesto reiteradamente y los resultados de Pisa lo vuelven a poner en evidencia: las comunidades autónomas que dedican mayor atención a la formación, al apoyo al profesorado y a la disminución de la ratio de alumnos por profesor obtienen mejores resultados (Castilla y León, Galicia o País Vasco) homologables a la OCDE. Señalamos este aspecto autonómico ya que en España la competencia curricular y las responsabilidades sobre materias escolares dependen de las autonomías. Por ejemplo, Galicia que en el informe anterior tenía un bajo perfil en matemáticas, decidió implantar una hora semanal más de esta materia y en este informe está al nivel de los países con mejor calificación en la misma. Lo mismo ocurre en Castilla y León con el Convenio de colaboración entre el MEC y la Comunidad de Castilla y León para la aplicación de diversos programas como PROA de apoyo a centros de Educación Primaria y Educación secundaria. (BOCyL 2006 y 2012). 

El paralelismo y relación directa que se viene observando entre el nivel de desarrollo económico y el rendimiento académico se rompe con los datos que estamos señalando, a pesar de haber aumentado todos los países casi un 15% el gasto en educación. A ello se une el coste de la aplicación de la prueba: la Comunidad de Madrid ha pagado por realizar el informe Pisa 300.000 euros. No sabemos a cuanto puede ascender el coste de España en esta prueba, pero es fácil imaginar que muy alto. Así y todo, el Informe Pisa es el más fiable a nivel mundial, aunque siempre hay margen de mejora en el proceso y en los resultados.

Volviendo al caso español, podemos realizar un Benchmarking con los países que mejores calificaciones tienen en Pisa para hacer lo que ellos han hecho para obtener buenos resultados. En España hay un desfase importante entre Comunidades autónomas ya que algunas (situadas en la mitad norte) obtienen resultados homologables a los principales países que han mejorado en este informe: China, Turquía y Polonia. Esta vez bajan Finlandia, Alemania e Italia, que en otros informes se situaban en primeras posiciones, aunque sus resultados así y todo son más altos que los de los países citados antes.

¿Qué sugieren estos datos? En primer lugar hay que fomentar la pedagogía de la exigencia prestando atención al trabajo y al esfuerzo de los escolares evidenciado en los sistemas educativos de los países que mejoran, dejando de lado las pedagogías complacientes y rousseaunianas de los últimos años. En segundo lugar, centrarse en disciplinas científicas concretas y no dispersiones curriculares de moda, permitiendo profundizar en los conocimientos y no ser picaflor en todos. Podríamos continuar con la metodología del aula: centrada en proyectos, en intereses, en cuestiones actuales y en la colaboración externa al aula. Además el uso razonado y razonable de las TIC para aprender, no como medio de entretenimiento y de distracción enseñando a ser críticos y a diferenciar, lo que fallamos en Pisa: una opinión de un hecho o de una noticia. Finalmente también la necesidad de aprender la Lengua Inglesa de forma adecuada con profesores preparados y no usarla solo en bilingüismo para impartir Educación Física y Conocimiento del Medio como se está realizando. La inmersión y el aprendizaje de una lengua exige conocer la cultura, el medio, el desarrollo y el país de la lengua que se aprende para generar un caldo de cultivo donde crezcan los aprendices de forma natural. A ver si en el siguiente informe que evalúa la creatividad, España consigue situarse en el lugar que le corresponde por historia, por economía, por geografía y por importancia.

TRIBUNA | Debilidades en el informe Pisa
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