lunes. 30.01.2023
AL INICIO de un prometedor y nuevo año para todos, donde hacemos propósitos y promesas de suprimir aquellos errores cosechados durante el ejercicio pasado, y de poner en nuestras vidas conductas positivas y más saludables, no seré yo el que me refiera en este artículo ni al tema de actualidad en estos momentos, como es la devolución de los documentos de la Guerra Civil del Archivo de Salamanca y su envío a Cataluña, o de la ineficaz e improvisada intervención de los diferentes medios materiales y humanos por toda la geografía española en estas últimas fechas navideñas a causa del temporal de nieve. Estamos inmersos en fechas de ilusión y esperanza, de felicidad y de buenos deseos, de amistad y recuerdo, de mucho mensaje de prosperidad, en un periodo de reflexión de todo lo sucedido en el 2004. En las próximas horas celebraremos la festividad de la Epifanía del Señor (lo que coloquialmente llamamos Día de los Reyes Magos), la noche mágica de los Reyes, que se acercarán hasta León y su preciosa provincia para colmar a niños y menos niños de todos los regalos y peticiones trasladadas con anterioridad. Miles de cartas y deseos, unos colectivos y otros personales, cada leonés está esperando impaciente que nuestros Reyes Magos preferidos nos agasajen y nos coloquen en los brillantes zapatos ese juguete, detalle, o quizás ese dinerillo que esperamos toda la noche sin pegar ojo, En definitiva, los Reyes de Oriente nos transmiten ilusión y muchas expectativas durante todo el año, y en una noche, siempre o casi siempre responden a todos nuestros sueños. Ahora que están de camino sus Majestades tengo que reconocer que durante el pasado y finalizado año 2004, muchos leoneses y leonesas, de buen corazón, confiaron sus ilusiones y expectativas en un paisano, creían que apoyándole personalmente podían solucionar parte de sus problemas, que con su conocimiento de esta tierra y de sus gentes sería más fácil tener y poseer una mejor calidad en sus vidas, prácticamente fiaron su futuro al proceder y a las decisiones de un leonés de aquí. Recuerdo cómo el 14 de marzo, muchos jóvenes fueron a votar por primera vez a ZP, universitarios, amas de casa, funcionarios, agricultores, etc., que numerosos vecinos decidieron su voto porque uno de los candidatos era de León, en definitiva, que muchos leoneses y leonesas ofrecieron un cheque casi en blanco a ZP por ser de esta bendita tierra, como aquel colegial que confía en Baltasar para que en su habitación aparezca un moderno futbolín magnético. Quién no ha oído frases y palabras que todavía retumban en la geografía leonesa: «Este es uno de los nuestros» decía una vecina de Eras de Renueva, «León es para ZP lo mismo que Sevilla para Felipe González» se escuchaba una y otra vez en una cuña radiofónica de la Cadena Ser, o «Si gana Zapatero se va a volcar con el Bierzo y con sus problemas», decían dos jubilados en la puerta de un colegio Electoral en Cuatro Vientos en Ponferrada, o «ZP no nos fallará a los leoneses», colgaba desde una grada del Pabellón Municipal de los Deportes de León en un mitin del mes de Marzo, «Es un lujo para León que ZP pueda ser el Presidente de todos los españoles» declaraba un destacado dirigente socialista leonés en una entrevista a un periódico local,» «Este tío no nos va a fallar» manifestaba un taxista de la Parada de la Estación de trenes de la capital,¿¿.. O declaraciones más públicas que producen cierta hilaridad «Desde que gobierna Zapatero España se respira mejor en León», se atrevió a decir otro leonés con mando como el actual Ministro del Interior, José Antonio Alonso, o el ex alcalde de León, Francisco Fernández, que manifestó sin sonrojo que «León antes estaba de moda y desde el 3 de Diciembre dejó de estar», o Amparo Valcarce que en sus numerosas visitas siempre dice lo mismo «José Luis es el que mejor conoce los problemas de León». Durante el primer trimestre del acabado 2004, se generaron unas expectativas e ilusiones trascendentales entre la sociedad leonesa. Han pasado ya los cien días de gobierno, han transcurrido casi nueve meses de gestión (un parto político), casi un quinto de legislatura, y es hora de hacer un breve balance. Cuatro visitas oficiales a León capital, ninguna a la provincia, cortando la cinta en la salida de la Vuelta Ciclista a España, a dar un paseo por el Ayuntamiento invitado por su colega político el señor Fernández (que olvidó aquel día no estar presente en el Ayuntamiento de Ayuntamientos, la Diputación Provincial), un Consejo de Ministros en el Parador de San Marcos (obligado y forzado por el invento «Plan Oeste», no el de los indios y vaqueros) y traer al jefe de los alemanes para ver la preciosa Catedral y comer morcilla en la plaza San Martín, como diría un viejo amigo «la foto es la foto». Ese es el haber del Rey Mago, José Luis Rodríguez Zapatero, hasta la fecha con esta generosa y hospitalaria tierra leonesa y sus gentes. Mi madre me pregunta con insistencia: ¿Cómo la persona que más manda en el gobierno de este país no marca el teléfono de su inferior y subordinado político, el Director de Aena, y le comenta que solucione en 24 horas los problemas y la desidia que están teniendo con el Aeropuerto de León?, ¿O qué su prioridad personal es que el Aeropuerto de su ciudad se convierta en un Aeródromo de primera?, y ¿Por qué en el próximo Consejo de Ministros no solicita a su Ministra de Fomento que vaya dando la orden de que en breves fechas se rescate la concesión y el peaje de tres Euros de la Autopista de León-Astorga, que pagan muchos de sus paisanos? (Le recuerdo a mi madre que eso era una promesa personal de él y que no sólo no la ha cumplido sino que firma hace unos días el descomunal incremento en las tarifas para este año), también me insiste ¿Por qué con las facilidades y medios que tiene el presidente del Gobierno no visita el Bierzo y se reúne, durante 25 minutos, con los mineros y los empresarios del sector pizarrerro, para que les anime y les ayude?, ¿O invita a comer en Moncloa a Cristina Narbona, y entre plato y plato, la dice que busque fórmulas legales para que los regantes de León no salgan perjudicados en sus pagos a Confederación Hidrográfica del Duero? ¡Cuestión de voluntad!, me dice todo enfadado mi padre, ¡Interés y en una hora y con cuatro instrucciones se solucionaban muchos problemas que están padeciendo los leoneses y leonesas!, más importantes que si los gays se casan o si las Ministras pierden la mañana en fotografiarse en una revista del corazón. Los leoneses se tienen que preguntar: ¿Quién cree que ha conseguido más, un simple Parlamentario de la Generalitat (señor Carod) para Cataluña o todo un Presidente del Gobierno para la ciudad en la que vive su familia y vivió hace unos meses él? Lo del Inteco, la Ciudad de la Energía, el Parador en el Bierzo y otros temas más, lo dejo para que mis hijos y mis nietos tengan algo de que hablar en los próximos años. Sólo espero, de corazón, que este año los Reyes Magos sean más generosos con los niños y niñas de León, que ZP ha sido con su tierra.

ZP y los Reyes Magos
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