el proyecto del Centro de Innovación Cárnica
ICG planifica con los ganaderos locales una producción de 300 reses cada día
La dirección de la cárnica del Bayo comenzará con el cebe un año antes de la fábrica.

Directivos de la firma cárnica gallega, de la constructora Ferrovial y tecnológicas, junto con el alcalde en la parcela de Cubillos.
Directivos de la empresa cárnica gallega ICG, que está desarrollando en el polígono del Bayo el proyecto del denominado Centro de Innovación Cárnica (Cicat), tiene avanzados ya los contactos con el sector de producción ganadera del Bierzo para organizar y planificar el desarrollo de crianza y cebadero de reses suficientes para que, cuando comience a funcionar la fábrica, poder disponer de la necesaria materia prima. Según puso de manifiesto, Javier Hernández, secretario general ejecutivo de ICG, si se necesitan 300 cabezas diarias de vacuno, el proyecto no se puede poner de un día para otro, y por eso avanzó que están «diseñando todo el planing que queremos poner en funcionamiento un año antes de empezar la planta».
Han mantenido reuniones con ganaderos, pero aún quieren llegar a más productores y nuevos interesados en la crianza. «Hemos hablado con varios, los de Villablino también están muy interesados y vamos a ver si seguimos intensificando los contactos y, a parir de ahí, diseñamos un proceso de planificación de compras madres, crianza, cebadero e ir lógicamente cubrir las necesidades que vamos a tener», señala Hernández.
El directivo de este proyecto cárnico aseguró que en estas reuniones «hay gente muy escéptica, desgraciadamente, que lo comprendo; pero nosotros insistimos en una cosa muy evidente y es que el proyecto va a estar, está ahí ¿Queréis participar? Pongámonos de acuerdo ¿No queréis participar? Yo tengo de donde suministrarme. Pero es verdad que tenemos ilusión porque el suministrador sea gente de aquí y que no tenga que comprar el vacuno a mil kilómetros de aquí».
Javier Hernández lo resume con una frase: «Lo que intentamos es que los ganaderos crean en sí mismos ya que el proyecto vale la pena». En cuanto al número de productores que necesitan, la cifra es muy relativa. Pueden ser pocos y producir mucho y pueden ser muchos produciendo poco cada uno hasta completar las necesidades. «Las concepciones locales y un poco lo que es el mercado actual en este mundo, que es muy restringido, están acostumbrado a explotaciones pequeñas, con 50, 60, 80 vacas; tienen su ritmo que no tiene nada que ver con el de una industria; es más acostumbrado al mercado habitual y cercano; pero lo nuestro es una concepción completamente distinta y tenemos que tener tres o treinta y tres productores; pero tanto en un caso como en el otro mucha cantidad. Y por eso es un proyecto más complejo», resume Hernández.