La Diputación aporta 90.000 € para el Banco de Tierras del Consejo
Majo y Courel coinciden en destacar que el convenio fomenta el autoempleo y fija población.

Majo, Arias y Courel, ayer en una finca de manzanos de Camponaraya con el dueño y el arrendatario del suelo gestionado por el Banco de Tierras. L. DE LA MATA
M. F. | camponaraya
El Banco de Tierras del Bierzo no solo tiene futuro, sino que es una pieza necesaria en estos momentos para el desarrollo del sector agroalimentario y que forma parte de la ayuda necesaria para asentar población y crear autoempleo. Con este propósito, el presidente de la Diputación de León, Juan Martínez Majo, y el del Consejo Comarcal del Bierzo, Gerardo Álvarez Courel, firmaron ayer sobre una mesa instalada en una finca de manzanos de Camponaraya el convenio anual para dotar de ayudas al Banco de Tierras.
La Diputación aporta 90.000 euros —lo mismo que el año pasado— y el Consejo pone el 20% restante del presupuesto, elevándolo a 112.500 euros.
El Banco de Tierras que gestiona desde el 2013 el Consejo Comarcal del Bierzo ha trabajado con más de 2.500 parcelas que estaban abandonadas y ha adjudicado con su gestión de mediación un total de 1.254 fincas para cultivar frutales con marchamo de calidad como la manzana reineta, la pera conferencia, así como el viñedo, con más de 120 hectáreas recuperadas, junto con pastos y otros terrenos destinados productos de la huerta como el pimiento.
Juan Martínez Majo puso de manifiesto que este Banco de Tierras es un ejemplo en España y en toda Europa, como un instrumento administrativo de ayuda a los nuevos emprendedores, además de contribuir también a abrir nuevos canales de comercialización de los productos de esta tierra.
«Creemos en un proyecto que lo sentimos como propio», resumió Majo, al tiempo que recordaba que la Diputación de León ha contribuido a la iniciativa con más de 600.000 euros. El presidente del Consejo Comarcal agradeció la ayuda, recordó que la iniciativa partió de su predecesor, Alfonso Arias y destacó que el éxito radica en la «cercanía con la ciudadanía» de este proyecto que va a más y que está obteniendo muy buenos resultados. Como dato, este año el Consejo ha adjudicado 131 parcelas más, y no solo eso, sino que también se cuenta con planes de formación que han beneficiado a más de 650 agricultores.
Victorino Quindós es taxista de profesión y propietario de la finca de Camponaraya donde ayer se firmó el convenio de Diputación y Consejo. La heredó de su familia y la ha cedido en arrendamiento por 25 años a Borja Santalla a través del Banco de Tierras del Consejo. Los dos se mostraban ayer encantados de la gestión y de esta iniciativa. Uno, el dueño, decía que así al menos estaba trabajada y producía. Y el arrendatario aseguraba que fue la única forma de poder ampliar producción de fruta, dado que no podía comprar suelo.