Diario de León

Una vecina asegura haber visto a niños del campamento del Bierzo señalado por trato vejatorio correr descalzos a altas horas de la noche

"Uno de ellos pidió entrar en un bar porque tenía miedo", dice la persona que presenció la escena que coincide, en parte, con el relato de la queja realizada por quince familias

Vista de Páramo del Sil.

Vista de Páramo del Sil.L. DE LA MATA

Publicado por
M. Carro
Ponferrada

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En Páramo del Sil, la noticia de que un grupo de niños de entre 8 y 12 años participantes en un campamento de verano celebrado el pasado mes de julio habrían sufrido, supuestamente, trato vejatorio por parte de algunos monitores -así lo han denunciado quince familias en varias quejas formales registradas tanto en la Diputación de León, como la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Páramo y el Ministerio de Trabajo- ha explotado como la pólvora. Este es el pueblo que acogió dicha actividad y de aquí sale el testimonio de una vecina que asegura haber visto a niños correr descalzos por la calle principal de la localidad a altas horas de la noche.

"Iban descalzos corriendo delante de los monitores y yo aluciné porque estaban pasando justo por donde los bares y podía haber cristales de botellas o vasos rotos", relata y asegura que uno de ellos, "de unos diez años", pidió entrar en un bar porque "tenía miedo". "Estaba aterrorizado, casi llorando", añade, afirmando que "eran más de las once de la noche".

Este testimonio coincide, en parte, con una de las situaciones que las familias afectadas, residentes en varios puntos de la provincia y hacedoras de una queja común, describen en los escritos de denuncia presentados por la vía administrativa. Aseguran que "varios menores habrían sido obligados a correr de madrugada por el pueblo como castigo, durante un par de horas y por un recorrido considerable. Obligados a hacerlo sin calzado y en ropa interior", relata expresamente la queja realizada por los padres y presentada ante varias administraciones en los últimos meses.

El campamento, financiado por la Diputación de León y gestionado por la empresa Bierzo Natura -de la que los dos monitores apuntados por las familias como responsables de las supuestas malas prácticas se desvincularon laboralmente de forma voluntaria, según se recoge en un escrito firmado por ellos mismos- se celebró del 13 al 19 de julio y, tan solo dos días después de que terminara, la institución provincial recibió las primeras quejas. Al principio, eran particulares pero las familias aseguran que pudieron comprobar que el relato de sus hijos sobre algunas situaciones vividas coincidía y fue entonces cuando empezaron a organizarse.

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