La investigación apunta a que el muerto de Arganza fue asesinado
El hombre no cayó de un cerezo como se creía, ya que tenía el cráneo destrozado por alguien.No hay de momento detenidos, pero sí están en marcha las tomas de declaraciones.Domingo trabajó llevando mineros al tajo y se defendía en Bolsa

La finca de cerezos está en un fondo de valle de Arganza y la casa de Domingo, muy cerca de donde apareció muerto.
En un pueblo pequeño como Arganza todos se conocen. El lunes aparecía un cadáver en una finca de cerezos. Era el de uno de sus vecinos. Se llamaba Domingo San Miguel Asenjo; había nacido en 1948 y tenía 78 años. Estaba jubilado, era soltero y no tenía hijos. Trabajó muchos años como conductor de Pelines llevando mineros al tajo. Su cuerpo apareció ensangrentado debajo de un cerezo, en una finca de frutales, situada en un fondo de valle, en pleno corazón de Arganza, por debajo de una viña, no muy lejos de un parque infantil y a relativa poca distancia del consistorio.

Finca precitada por la Guardia Civil, en donde apareció el cuerpo sin vida.
Había una denuncia de familiares sobre su desaparición el día anterior al fatídico hallazgo y la Guardia Civil se puso de inmediato a trabajar, así como la colaboración vecinal para intentar localizarlo. Hubo batidas por la zona y finalmente aparecía el lunes. De entrada se barajó un posible accidente, un percance de laboreo en esa finca, situada a pocos metros de su casa.

Casa de Domingo San Miguel, también precintada por la Guardia Civil.
Pero no. Al lugar se desplazó una comisión judicial para levantar el cadáver y los servicios de investigación de la Guardia Civil también realizaron su trabajo en el lugar del deceso. El cuerpo de Domingo fue trasladado al Hospital del Bierzo para practicarle la autopsia y una vez analizado se comprueba incluso a simple vista que las heridas que tenía en la cabeza no eran compatibles con la caída de un árbol. Así, saltaron todas las alarmas y «la científica» de la Guardia Civil se puso en acción. Acordonaron la zona y hasta ayer estaban en el lugar. La casa de Domingo fue precintada tras inspeccionar su interior y recabar datos. También se han hecho comprobaciones de movimientos de dinero de sus cuentas, así como el interrogatorio a su círculo más cercano. Con lo obtenido, los investigadores avanzan en varias vías que este periódico conoce, pero que no publica para no entorpecer la labor judicial. Se baraja claramente el homicidio, una muerte violenta, que vivía en su casa en unas condiciones precarias, pero con solvencia económica.
CONDUCTOR Y OPERABA EN BOLSA
A Domingo San Miguel Asenjo todo el mundo en Arganza lo conocía de toda la vida. Según los datos recabados por este periódico en el pueblo era un hombre retraído. No le gustaba entrar en confrontación directa con nadie y, si tenía algún problema, se daba media vuelta y se iba. Por eso, su muerte ha caído como un mazazo en el pueblo y en sus alrededores. Aunque la gran mayoría de la gente no quiere hablar y salir públicamente en los medios a pronunciarse sobre lo sucedido, todos saben ya que su muerte no fue normal y tuvo un precedente violento.
Este vecino vivía por su propia voluntad en condiciones nada ostentosas, más bien mejorables en cuanto a las comodidades dentro de su vivienda. Los agentes que entraron en su casa comprobaron cómo su habitación estaba correcta, pero no así el resto de las estancias.
Con todo, vivía a su estilo y en el pueblo hay quien se acuerda de que hace muchos años Domingo tenía dinero con el que llegó a moverse como prestamistas. Eran otros tiempos y la gente que tenía dinero en efectivo o en el banco lo prestaba a particulares a cambio de un interés mediante la firma en papel timbre o papel del Estado.
Domingo trabajó muchos años para la empresa de autobuses berciana de Ponferrada, Pelines. No conducía autobuses, pero sí llevaba en aquellos coches todoterreno, Nissan Patrol, a los mineros hasta la bocamina.
Según los datos recabados por este periódico, el fallecido se movía bien con el dinero, era ahorrador, e incluso había hecho sus transacciones en Bolsa. El pasado miércoles, ya con los datos de la autopsia, fue enterrado en el cementerio de Arganza tras el funeral celebrado en la iglesia parroquial de San Miguel de Arganza y permanecer durante esa jornada en el tanatorio de Cacabelos.
Diferentes departamentos de investigación de la Guardia Civil del Bierzo y desplazados desde la capital de la provincia no han dejado de trabajar sobre este caso, dado que hay datos que certifican que la muerte de este vecino de Arganza, aunque tenía sus achaques propios de la edad, no se corresponde con una muerte natural. El asunto está bajo secreto de sumario.