La inteligencia artificial se cuela en forma de bulo en las imágenes del terremoto del Bierzo
Las recreaciones digitales difundidas en redes sociales tras el seísmo vuelven a poner sobre la mesa la dificultad de distinguir las imágenes reales de las generadas artificialmente

Bulos sobre el terremoto del Bierzo
El terremoto que sacudió el Bierzo durante la noche del jueves ha vuelto a situar a la comarca en el centro de la conversación en redes sociales. En medio de las publicaciones de vecinos que compartieron cómo vivieron el temblor, las imágenes generadas mediante inteligencia artificial plantean un nuevo reto: distinguir los documentos reales de las recreaciones digitales.
El seísmo, registrado a las 22.34 horas del 15 de octubre, tuvo una magnitud de 4,2 y se dejó sentir en Ponferrada y otros puntos de la comarca. La sacudida también se percibió en otras zonas de la provincia y comunidades próximas.
En situaciones de este tipo, las fotografías y los vídeos se convierten en una de las principales vías para conocer lo ocurrido sobre el terreno. Sin embargo, la facilidad para generar imágenes artificiales cada vez más realistas puede complicar la identificación de los contenidos que muestran realmente los efectos de un terremoto.
Una imagen convincente no siempre es una imagen real
La inteligencia artificial permite crear escenas de edificios dañados, calles afectadas o episodios de emergencia que nunca han sucedido. Cuando estas recreaciones se comparten sin indicar que han sido generadas digitalmente, pueden confundirse con fotografías tomadas durante el suceso y contribuir a extender una imagen distorsionada de lo ocurrido.
El problema no reside únicamente en la creación de imágenes falsas, sino también en su difusión sin contexto. Una publicación compartida de forma masiva puede llegar a usuarios que desconocen su origen y que interpretan la escena como una prueba de daños o consecuencias que no han sido confirmados.
Verificar antes de compartir
Ante la circulación de imágenes relacionadas con el terremoto, comprobar la procedencia de los contenidos resulta fundamental. Contrastar una fotografía con publicaciones de medios de comunicación, buscar la imagen original y comprobar si existen datos sobre su autoría puede ayudar a detectar posibles manipulaciones.
También conviene desconfiar de las escenas que muestran daños espectaculares sin una ubicación precisa o sin confirmación por parte de fuentes fiables. Los errores visuales pueden ofrecer pistas, aunque su ausencia no garantiza que una imagen sea auténtica.
En un episodio que generó preocupación entre los vecinos, diferenciar los testimonios reales de las recreaciones artificiales resulta esencial para evitar confusiones y mantener informada a la población con rigor.