Diario de León
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La andanada | Pedro Vicente

No es la primera vez que los socialistas de Castilla y León son víctimas de su desconcertante estrategia de oposición. El hecho de que su máximo dirigente, Óscar López, no disponga de escaño en el Parlamento autonómico constituye de por sí un handicap. Pero el inconveniente se agrava si además él mismo no se coordina adecuadamente con la portavoz socialista en la Cámara, Ana Redondo. Algo de eso ocurrió ayer, o al menos esa impresión se transmitió.

López, que andaba disfrutando un permiso de paternidad, lo interrumpió ayer para presentar a mediodía al lado de Juan Vicente Herrera el acuerdo alcanzado entre el gobierno autonómico y el PSOE respecto al Plan de Convergencia Interior. (No entraré aquí en el contenido de dicho acuerdo, que en mi opinión contiene un «tocomocho» político de muchos millones de euros). El hecho es que con esa comparecencia conjunta López estaba privando de un importante argumento a la portavoz socialista, cuya pregunta vespertina al presidente Herrera versaba literalmente sobre «las razones del excesivo retraso que están sufriendo numerosas actuaciones de competencia autonómica (-¦) cuyo desarrollo está comprometido para este año que está a punto de finalizar». Y habrá otros, pero el incumplimiento del Plan de Convergencia se ajustaba como anillo al dedo a dicho enunciado.

Tanto que Herrera inició su respuesta afirmando que «hoy no es el día mas oportuno para que usted formule esa pregunta». Aparte de ello, Ana Redondo, que habitualmente raya a muy buen nivel, no tuvo ayer su mejor día. Estuvo dispersa y atropellada en su argumentación, con errores incluso de bulto, como el de aludir a los 14 consejeros (son doce) del gobierno Herrera y a los 72 altos cargos de la Junta (con los consejeros llegan al centenar).

Otro error estratégico habitual en la oposición socialista consiste en dejar que Joaquín Otero acapare casi siempre el protagonismo de las reivindicaciones leonesas. Suya fue ayer la única pregunta dirigida a la Junta en torno al problema del carbón; otra cosa es que la respuesta no aportara ni un solo elemento nuevo. Sí lo hubo en las otras dos cuestiones planteadas por el antiguo dirigente leonesista. Supimos que aunque el campus leones siga careciendo de Facultad de Medicina, otras universidades que la tienen impartirán clases en el Clínico de León. Y también que los vuelos del «club de los 60» se distribuirán entre los distintos aeropuertos en función de la procedencia de los viajeros, aunque ello no podrá ser hasta el 2012.

Sobre la cuestión aeroportuaria preguntó después el socialista Francisco Villaverde, que criticó la política de la Junta recurriendo a la famosa letra de Camarón: «Volando voy, volando vengo, y por el camino yo me entretengo».

La verdad es que la sesión parlamentaria de ayer no pasará a la historia de no ser por la declaración institucional consensuada en relación con los recientes sucesos acaecidos en el Sáhara. El texto condena sin paliativos la actuación de Marruecos contra el campamento alzado en las proximidades de El Aaiún. Las Cortes de Castilla y León expresan «su profunda solidaridad con las víctimas de este ataque, condenando enérgicamente el empleo de la fuerza contra la población civil saharaui». Y añaden «su honda preocupación por la constante violación de los derechos humanos del pueblo saharaui por parte de las autoridades marroquíes». Más claro, imposible. Todo puede ser que a Ana Redondo le caiga encima una bronca por suscribir un acuerdo en términos tan alejados de la posición oficial del gobierno Zapatero.

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