La Comunidad aporta más de 3.400 misioneros a las labores evangélicas
Las vocaciones se han reducido más de un tercio en los últimos cinco años.

Imagen de una de las jornadas de convivencia de misioneros leoneses en el seminario de Regla.
Castilla y León continúa siendo el principal ‘granero’ de misioneros españoles en el mundo, ya que uno de cada cuatro religiosos españoles que decide ejercer la labor evangélica fuera del país es natural de la Comunidad. Así de los 14.000 misioneros españoles que en la actualidad trabajan repartidos en más de un centenar de países, 3.471 son castellanos y leoneses.
De ellos, casi un millar tienen su origen en la provincia de León, tanto en la diócesis de León como en la de Astorga, que tienen repartidas casi a partes iguales las vocaciones de los misioneros que desarrollan su labor en otros países.
A nivel general, esta destacada presencia de los misioneros de la Comunidad en el conjunto de la Iglesia española era aún mayor hace unos años, cuando suponían más de un tercio del total.
Así, la crisis de vocaciones ha provocado en la Comunidad en el último lustro un descenso del 34 por ciento en el número de misioneros, ya que en el 2007 se contabilizaban 5.273, mientras que en el conjunto nacional la caída fue del 20,8 por ciento, al pasar de 17.515 del 2007 a los 14.000 actuales. Esta caída ha sido del 36 por ciento si se analizan los datos del 2007, cuando en el conjunto del país eran 25.000 los misioneros.
Por diócesis
Por diócesis, Burgos, con 884 misioneros, continúa a la cabeza de la región y en el conjunto nacional sólo se sitúa por detrás de Pamplona-Tudela.
Después aparecen las diócesis de Palencia (535) y León (512), que también figuran en los primeros puestos a nivel nacional, por delante de Astorga (455), Salamanca (321) y Valladolid (236).
Ciudad Rodrigo ocupa el último lugar con 41 misioneros, por delante de Ávila (81), Osma-Soria (103), Segovia (142) y Zamora (178).
Tras Castilla y León aparecen las diócesis de Navarra, País Vasco y Andalucía, pero entre las tres no llegan a sumar el número de misioneros de Castilla y León. En el lado opuesto figuran Murcia, Cantabria y Baleares.
Por continentes, más del 75 por ciento de los religiosos ejercen su labor en América y en especial en países como Venezuela, donde se concentran más de 400 misioneros; Perú, con unos 370, y Argentina, donde se supera los 300.
Después aparece África, donde ejercen el 10,7 de los misioneros castellanos y leoneses, destacando países como Guinea Ecuatorial, Camerún, República Democrática del Congo, Mozambique o Angola.
En Europa, que representa el 8,8 por ciento, la mayoría ejercen en Italia, Francia e Inglaterra, mientras que en Asia (4,6 por ciento) el mayor número se concentra en países como India, Filipinas, Japón o Taiwan. Los religiosos que trabajan en Oceanía no llegan a la decena y, especialmente en Indonesia.
Pero aunque la falta de vocaciones es una realidad, el relevo generacional parece estar garantizado.
38 años en Mozambique
Al menos esta es la opinión que explica el misionero de origen leonés Antonio Ruiz, un padre paulista que desde hace 38 años trabaja en Mozambique y que reconoce que «mientras el número de misioneros nacionales se viene reduciendo, de la misma forma se están incrementando las vocaciones entre los nativos, algo que para nosotros es bastante reconfortante, dado lo difícil que resulta cuantificar el resultado de nuestro trabajo».
Antonio Ruiz, que pasa en su León natal unas cortas vacaciones para descansar cada tres años, reconoció la gran labor que en los últimos años vienen desempeñando las distintas ONG en favor del desarrollo de los países más pobres, aunque puntualizó que en el caso de Mozambique el nivel de pobreza continúa siendo muy alto. Además de la labor evangélica, similar a la que podría desarrollar en cualquier parroquia de España, Antonio Ruiz también se dedica a labores educativas.