Publicado por
ernesto escapa
León

Creado:

Actualizado:

Habíamos empezado el año con el susto del carbón, porque en el ministerio de Industria el alboroto de la tarifa eléctrica no dejó tiempo ni ganas para incorporar las modificaciones pactadas a su borrador. Así que enviaron al Boletín los papeles que ya tenían antes de plegarse a negociar. Se sentaron tarde y con la cresta altiva, forzados por el tirón emocional que suponía el legado de los mineros muertos en Llombera, pero sin hacer los deberes ni dar palo al agua. Ahora acaban de corregir el patinazo, ampliando los cupos de carbón nacional para las térmicas, mientras siguen sin encontrar culpable a quien cargar el lío energético. Aunque el arreglo del carbón tampoco es como para tocar las campanas, vamos a celebrarlo mientras dure, porque el ministro Soria ya puede darse por electrocutado. Suponiendo que Montoro no le eche abajo el suplemento, como ya ocurrió con el negocio de la chispa. Porque con esta gente lo publicado en el Boletín Oficial del Estado tampoco es garantía. Aunque es cierto que la necesidad impulsa las ternuras.

Estamos acostumbrados a una práctica política en la que el arrebato inicial de los hooligans tiene que ser luego aplacado por quienes tienen criterio y disponen de autoridad para imponer cierto comedimiento. Después del arreón de los hinchas, llega el espanto y a veces la reflexión con un leve repliegue hacia pautas homologadas en la convivencia europea. Eso, cuando hay suerte o las circunstancias obligan, como ocurrió con el jaleo de la luz. Porque la demasía no excluye ningún escenario, ya sea educativo, cultural, sanitario, energético o alimentario. Además, los arreglos no siempre llegan a tiempo y van sumando asuntos a ese limbo de indiscernibles plazos en que se ha convertido el Tribunal Constitucional. Si levantara la cabeza el diligente don Manuel García-Pelayo, que presidió su arranque y lo dejó para regresar a América, volvería a decirnos adiós, al contemplar los ritmos de haraganería que rigen aquel garito y admitimos con resignación. Aunque uno de sus bucles es el que ha permitido a Juan Vicente Herrera mediar en el debate de la reforma del aborto propuesta por su partido, reclamando que se aguarde al pronunciamiento del Constitucional, que a punto está de alcanzar los cuatro años de retraso. A pesar de la relevancia del asunto: lo mismo da.

También los pajes del ahorro han entrado en fase de mimos, después de constatar que con la greña no han conseguido llevar a los preferentistas a su redil. Ahora se anuncia un encuentro de don Braulio y don Evaristo con las asociaciones que defienden a las víctimas. Desde luego, los estrategas de la maniobra llevada a cabo para que los despojados ahorradores de Caja España Duero fueran al canje, merecen un galardón a la torpeza. Primero, les echaron aquella carta obtusa y desabrida del imputado de Ceiss. Luego, la lluvia de llamadas telefónicas por parte de los mismos empleados que les advertían que no picaran el anzuelo de un nuevo engaño. Después, anunciaron que se había alcanzado el objetivo de adhesiones preciso para la absorción. Más tarde, ampliaron otra vez el plazo de canje, hasta el día del asaeteado San Sebastián. Y por último, amenazaron con querellas a los bufetes que defienden a los damnificados. Una secuencia de disparates que revela la catadura de estos pajes en el trato con sus víctimas.

Cargando contenidos...