LA CONTRACRÓNICA
«Con gafas o sin gafas, el partido se ve muy bien»
El presidente del Gobierno eludió el baño de multitudes en la primera jornada y se limitó a este breve comentario ante los periodistas tras colocarse el nuevo ingenio tecnológico.

María Dolores de Cospedal y Mariano Rajoy.
El pasillo principal del Auditorio Miguel Delibes acoge una exposición con fotografías y cartelería sobre la historia del partido. En uno de los carteles, por los que pasó de largo el presidente del Gobierno, se ve junto a Manuel Fraga a un joven Mariano Rajoy en la campaña de las generales del 86, cuando fue candidato de Coalición Popular al Congreso por Pontevedra. Justo enfrente, el expositor del PP.es , donde Rajoy y su secretaria general, María Dolores de Cospedal, se calzaron unas gafas de Google.
– Presidente, ¿cómo se ve el partido con esas gafas?, le lanzó un periodista.
– Se ve muy bien; y sin gafas también, replicó.
Fue el único comentario que dedicó Mariano Rajoy a la nube de periodistas que siguió su recorrido por la exposición y los diferentes stands que salpican el tramo entre el vestíbulo del Auditorio y la zona de cafetería. Un cuarto de hora le llevó recorrer los escasos metros entre su imagen de hace 27 años, –en ese cartel con su nombre sobreimpreso en letras muy pequeñas sobre la falda de su chaqueta– y las fotografías más recientes de sus encuentros con Angela Merkel y Barack Obama.
Acompañado únicamente de Cospedal y del concejal madrileño Pedro Calvo, que le guió en la exposición, Mariano Rajoy se entretuvo en algunas ilustraciones, como las de Gregorio Ordóñez en dos carteles de Alianza Popular en las elecciones municipales de San Sebastián. Una con un retrato del político popular asesinado por ETA y, la de al lado, solo con una silueta sobre la que aparecía manuscrito: ‘Goyo, amigo, te queremos’.
Más adelante, fotografías con Jaime Mayor Oreja y con José María Aznar, los dos grandes ausentes del cónclave de Valladolid. «Fraga siempre vino a todas», era el comentario diplomático de un dirigente del PP castellano y leonés preguntado por el doble desplante de quien fue presidente de Castilla y León: con el partido nacional y con la organización de la Comunidad que le catapultó a la Moncloa.
Si Mariano Rajoy estaba tocado por esta sonada ausencia, no se le notó. No en vano, este tipo de encuentros son el mejor antídoto contra los contratiempos y ayer, en el Auditorio Miguel Delibes, el presidente se encontraba arropado por más de 2.000 militantes.
Aún así, el líder del PP eludió el baño de multitudes. Se prodigó lo justo, por no decir muy poco entre sus seguidores-compañeros de partido. Llegó a las cuatro de la tarde procedente de Madrid, y no en AVE, como estaba previsto, sino en coche, aunque su entrada en el Auditorio estaba anunciada para cinco minutos después de las tres.
Media hora estuvo esperando pacientemente el presidente de la Junta y del PP de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, quien llevaba en el Delibes desde el mediodía.
Herrera, acompañado del gerente regional, Pedro Viñarás, almorzó en el recinto, cosa que no pudo hacer el alcalde de Valladolid, quien, según confesó, sólo había tenido tiempo de comer un pincho de tortilla mientras repasaba su intervención. Unos cuatro folios que llevaba en un cartapacio de piel, pero no en papel, sino en un Ipad .
Así que, como tocaba esperar, allí estuvieron haciendo tiempo el presidente Herrera, el alcalde, Ignacio Diego Palacios, presidente de Cantabria, y María Dolores de Cospedal, que se incorporó al grupo un cuarto de hora antes de la llegada de Rajoy.
Tras encontrarse con este grupo. al que se sumaron los vicesecretarios del PP y acreditarse, el presidente del Gobierno se trasladó directamente a la sala principal de la convención, –sin pasar entre los asistentes–, recibió los consabidos aplausos, con la sintonía popular de fondo, saludó desde el estrado a los presentes y, entre cámaras y fotógrafos, fue a ocupar su asiento en primera fila, flanqueado por Herrera y por Cospedal, a quien acompañaba su marido, Ignacio López del Hierro. Un emplazamiento que fuentes del partido interpretaron como un claro respaldo a la secretaria general ante las noticias sobre la supuesta contratación irregular de López del Hierro por Liberbank.
Terminado el acto de apertura de la convención, a las seis y media Mariano Rajoy reapareció en un acotado pasillo donde, además de recorrer la exposición, saludó y se fotografió con responsables de los expositores de Afammer (familias y mujeres rurales) Mujeres en Igualdad, la Fundación Humanismo y Democracia, la Fundación Faes y el Partido Popular Europeo, cuyo portavoz, Kostas Sasmatzoglou, confesaba que nunca había asistido a una convención tan multitudinaria.
Al final del pasillo, entre la nube de fotógrafos y cámaras intentaba abrirse paso, acompañada del alcalde, la concejala Ángela Bachiller, a quien Rajoy tenía interés en saludar, según explicó León de la Riva.
–¿Qué tal te trata el alcalde? ¿Te trata bien?
– Sí, muy bien, respondió emocionada la joven.
Fue uno de los escasos comentarios del presidente en su primera jornada en el Auditorio. A las siete de la tarde, abandonaba el recinto al que fueron llegando parte de sus ministros. El más solicitado, el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, que no paró de saludar y de hacerse fotos con los militantes. Tampoco de comentar el arduo trabajo que tiene en el Ministerio, el que arrastra y el que le queda con las balanzas fiscales, la reforma local, la financiación autonómica. .. «Si lo sé no vengo», bromeó para referirse a su incorporación al Ministerio.