Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

La andanada Pedro Vicente

El pleno que esta semana celebran las Cortes de Castilla y León no sólo es el último de la actual legislatura. Para una buena parte de los 84 procuradores —puede que la mitad— supone también su despedida de la actividad parlamentaria, ya que, por unas razones u otras, no volverán a ser candidatos en las elecciones autonómicas. Si a ello se añade que algunos de los actuales consejeros de la Junta tampoco volverán a serlo, se comprenderá que la sesión parlamentaria se viera muy impregnada ayer por los aires de despedida.

Dicha circunstancia se dejó notar en el tono del debate, que, pese al ambiente preelectoral, no tuvo ni de lejos el alto voltaje de ocasiones precedentes. La portavoz socialista, Ana Redondo, quien también se muda a la política municipal, cambió incluso el formato habitual de su pregunta al presidente de la Junta, consumiendo todo su tiempo en un solo turno. Y además de ello, moduló su tono, que, sin dejar de ser crítico, en ningún momento resultó agresivo. Amén de impugnar globalmente la gestión del gobierno Herrera, tuvo la habilidad dialéctica de subrayar algunas de sus rectificaciones, tales como la reposición de las guardias médicas rurales o la marcha atrás sobre el cierre de la ESO rural. «Han acertado cuando han rectificado, lástima que no hayan rectificado más», sentenció.

En un tono igualmente comedido, Juan Vicente Herrera aseguró que, mientras no se superen los efectos de la crisis, el suyo no será «ningún balance triunfalista y de autosatisfacción». Sin embargo, a renglón seguido tiró de datos, estadísticas y evaluaciones para sostener que esta comunidad esta remontando la crisis mejor que otras: «Algo habremos hecho bien», aseveró. Y Herrera, que en el anterior pleno replicó de una forma un tanto desabrida a la portavoz socialista, ayer terminó pidió perdón a Redondo si en alguna ocasión «me he extralimitado en la dialéctica parlamentaria».

Ausente del pleno Alejandro Valderas, aquejado de una indisposición, nos quedamos sin saber en qué tono habría discurrido su mano a mano con el presidente de la Junta, al que había formulado una pregunta-reproche sobre lo que estima un manifiesto ninguneo a la «identidad leonesa» a lo largo de toda la legislatura. Sospecha el cronista que en ningún caso la sangre hubiera llegado al río.

La cordialidad que dominó la sesión no llegó a tanto como para evitar el enésimo y último rifirrafe parlamentario entre el socialista Fernández Cardo y el consejero de Fomento, Antonio Silván, quienes, como de costumbre, se enzarzaron una vez más en torno a las infraestructuras en León. Como quiera que hace dos semanas ya habían tenido un toma y daca sobre la plataforma de Torneros, ayer Cardo elevó la apuesta e impugnó de golpe los doce años de gestión del consejero, periodo en el que, según sus cálculos ha manejado 6.000 millones de euros a su juicio sin provecho alguno para León.

Tras calificar de «visión catastrofista y anclada en la demagogia» la del procurador, Silván defendió su gestión sin olvidarse de cargar las tintas contra el gobierno de Zapatero. «Es una pena que políticamente no pueda seguir debatiendo con usted en el futuro», dejó caer el consejero en lo que alguien podría interpretar como una malévola forma de recordarle a Cardo el fin de su trayectoria parlamentaria.

tracking