Sanidad no volverá a las 35 horas al aumentar el gasto en más de 20 M€
La Consejería defiende la continuidad del aumento de la jornada laboral pero no de golpe.

Centro de salud de Parque Alameda-Covaresa de Valladolid. LETICIA PÉREZ
J. A. | VALLADOLID
Las 35 horas semanales, no en este momento. La Consejería de Sanidad cierra la puerta a reducir en 2,5 horas la jornada de sus empleados, una vez que esta medida, que se adoptó para controlar el gasto público y mejorar la sostenibilidad del sistema, cumple casi cuatro años en Castilla y León. Su titular, Antonio María Sáez Aguado, defiende su continuidad y advierte de que su retirada, sin una evaluación previa y un plan de financiación, elevaría de golpe el presupuesto de personal en más de 20 millones.
Sáez Aguado explicó en declaraciones a Ical que su departamento es partidario de «ir recuperando poco a poco» los esfuerzos pedidos a los empleados públicos en los últimos cuatro años, si bien dejó fuera de ese paquete la vuelta a la jornada de 35 horas semanales, ya que reconoció que generaría un «agujero» en la programación presupuestaria de la Junta. Además, sostuvo que esta medida es todavía necesaria ante las dificultades financieras de la Comunidad.
En ese sentido, el consejero de Sanidad argumentó que la jornada de 37,5 horas semanales ha permitido atender gran parte de las sustituciones del personal, que al trabajar a turnos debe ser cubierto por otro profesional, ya que explicó que las tareas de una enfermera, un médico especialista, como un cirujano, o de un celador no se pueden acumular sin más, como por ejemplo ocurre en los servicios de la administración general. Además, remarcó que absorbió en parte el efecto de la eliminación de las ‘peonadas’ de los médicos y la reducción de los conciertos.
También, Sáez Aguado destacó que el aumento en 2,5 horas de la jornada de los sanitarios en 2012 permitió transformar la organización del trabajo en los centros asistenciales, tanto de Atención Primaria, como de Especializada. En concreto, el consejero de Sanidad destacó que todos los hospitales de Castilla y León realizan ahora actividad por las tardes, lo que ha permitido en algunos casos reducir la lista de espera o realizar consultas y pruebas diagnósticas.
Por tanto, el titular de política sanitaria avisa a los sindicatos y al nuevo gobierno central de que en su área no es posible implantar ahora las 35 horas semanales, una medida que han aprobado de forma unilateral algunas comunidades como el País Vasco, Castilla-La Mancha o el Principado de Asturias. El consejero reconoció el «temor» que les produce que el ejecutivo central pueda decretar el cambio en la jornada de los empleados públicos sin medir los efectos que tendrá para el sistema público sanitario.
Impacto
Sanidad hace un balance positivo del incremento de la jornada que se puso en marcha en mayo de 2012 a raíz de la Ley de Medidas Tributarias, Administrativas y Financieras de ese ejercicio. Sacyl organizó por decreto la jornada ordinaria adicional en función de las necesidades asistenciales de cada centro y la dirigió a cubrir programas especiales, prolongaciones de jornada, acumulaciones, coberturas de las ausencias de otros profesionales, así como los pases de visita en unidades de hospitalización durante las mañanas de los sábados no festivos.
El aumento de la jornada laboral de los funcionarios de siete a siete horas y media evitó en el primer año de aplicación de la medida un gasto de 80 millones, si bien esa cifra se rebajó con el paso de los años, ante el incremento de la lista de espera quirúrgica, con el fin de mantener la calidad de la asistencia sanitaria. Sáez Aguado remarcó que de media las sustituciones se redujeron un 30 por ciento, si bien indicó que en 2015 esta partida aumentó respecto a 2014.
También, Sanidad aprovechó la orden que regulaba la ampliación de la jornada con los incentivos por la prolongación de la jornada y con las remuneraciones extraordinarias a los mayores de 55 años por los llamados módulos de atención continuada, es decir, por las horas adicionales que venían haciendo por las tardes o los sábados en compensación por no hacer guardias. Además, también ‘finiquitó’ los extras por las acumulaciones en Atención Primaria y con la autoconcertación, es decir, con las llamadas peonadas, ya que la acumulación de todas estas horas se compensó con la ampliación de las 2,5 horas semanales.