Diario de León
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VERLAS VENIR ERNESTO ESCAPA
León

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M ucho puede la muerte en agosto», repicaba Umbral, antes de agostarse él mismo hace ya una década. Y atribuía la advertencia a Miguel Hernández, confuso ya de evocaciones en la vecindad del pudridero. Este agosto nos ha birlado a Basilio Martín Patino, octogenario decano de los cineastas españoles, que en mayo de 2011 filmó sin apostillas la revuelta pacífica de Sol. Sin escolios ni enmiendas, porque Basilio dominaba como nadie el ejercicio de la libertad. Por eso, puso como título y música a su último documental el poema de su amigo Agustín García Calvo cantado por Amancio Prada. El músico berciano había actuado en Los paraísos perdidos, de 1985, protagonizada por Charo López, y en la misma órbita de complicidad incorporó también al músico leonés Ricardo Cantalapiedra como Pancho en su peli Madrid, de 1987.

Este año la crónica política ni siquiera decae en agosto, aunque ya no se estilen y tengamos olvidados aquellos estrenos de temporada que Aznar se marcaba en Quintanilla, junto al Duero, y Zapatero en Rodiezmo, a la vera de Pajares. Porque los viajeros estivales comprueban en su travesía peninsular por Madrid la engatada de señales tendida en cada acceso para que la circulación se extravíe por las radiales de pago concedidas por Aznar y rescatadas por Rajoy. Una estrategia pujante, si nos atenemos a los incrementos de tráfico. Tampoco cesan los usos desvirtuados de la Guardia Civil, que dejó a ser caminera para convertirse en aeroportuaria. Acabamos de contemplar su manejo en el Prat barcelonés, para hacer la cobertura a los empleados de Eulen, la empresa de los disputados herederos del marqués de Crémenes, mientras siguen sin averiguarse los causantes de los incendios rurales, porque ese enigma no inquieta el descanso de ningún ministro o jerarca principal. Así que el Gobierno se lleva a los guardias a inspeccionar pasaportes de vuelo, control asignado hasta ahora, aunque cueste creerlo, a los curritos mileuristas de Eulen.

Donde tampoco se cumplirán las previsiones del coitado Íñigo de la Serna, que es el ministro de rodaduras en turno anunciante, va a ser en la travesía veloz de Pajares, a pesar del tirón presupuestario de Foro Asturias, refugio vernáculo de Cascos y los suyos. Nadie duda ya que los asturianos de Foro resultaron los más incautos en la negociación de la piñata presupuestaria. De hecho, se comprueba ahora que con sus cuentas y modificados no hay para que el AVE atraviese los túneles antes de que concluya la legislatura, a tres años vista. Porque antes tienen que acercarse a La Robla y sumergirse bajo la peña de Llanos. Las cuentas ofrecidas por Fomento, a pedido de Foro Asturias, desvelan la ingenuidad negociadora de Cascos y sus pinches, que al ser los primeros, ni pudieron sospechar los logros sucesivos de vascos y canarios.

Tampoco figura en esa escaleta de inversiones el requilorio preciso para reparar el jarreo anual insoportable por el boquete de los túneles de ocho millones de litros desde León a Asturias. Así que habrá que afinar más el pellizco en presupuestos sucesivos.

Porque, si bien en el trámite participa gente de tronío, nunca hasta ayer pensaron que los derrames de la cuchillada iban a tener que ser reparados antes de inaugurar la circulación por los túneles. En ese punto, no caben disimulos ni invocaciones de tío pásame el río, que me constipo. Y las pequeñas pedanías de nuestro piedemonte serrano cuentan con el mejor valedor, que es el catedrático Carlos González-Antón. Un jurista admirable en su fidelidad raigal, cuyo ejemplo dignifica la existencia de una universidad como la de León, tantas veces cuestionada.

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