Los auditores de la Caja dicen que no vieron anomalías
DL | REDACCIÓN / AGENCIAS
El exempleado de Deloitte Juan José Pérez Sáez, responsable de las auditorías de Caja España antes de su fusión con Caja Duero, aseguró ayer en la comisión de investigación que se desarrolla desde hace semanas en las Cortes autonómicas que las cuentas de la entidad entre 2005 y 2009 siempre fueron «limpias» y que sólo se plantearon salvedades en los ejercicios 2003 y 2004 sobre la provisión de fondos y la amortización de activos, corregidas a partir de 2005, ejercicio en el que entró en vigor una normativa contable.
Entre las declaraciones de los auditores destaca la mención al entonces presidente de la entidad, Santos Llamas, del que aseguraron que los préstamos que estaba solicitando en aquella época estaban autorizados y no era ningún tipo de operación prohibida. El procurador leonés Manuel Mitadiel, en calidad de portavoz de Ciudadanos, preguntó si conocían las operaciones por las que el FROB denunció ante la Fiscalía al considerar que había supuesto un perjuicio para la entidad de 120 millones de euros, a lo que Pérez Sáez respondió que el deterioro de los créditos había sido muy rápido en esos años y que los test de estrés fueron rigurosos. Pérez también respondió al portavoz del Grupo Mixto, José Sarrión, que el hecho de que el grupo filial Caja España Preferente se constituyera en las Islas Caimán era en aquellos años una práctica habitual en buena parte de las cajas y que lo hacían para tener un mejor tratamiento fiscal. También añadió que el riesgo de las preferentes ya venía reflejado en los folletos de la CNMV.