Fiscalidad flexible contra el desierto demográfico
El presidente de la Cecale usa Escocia como ejemplo de dinamización del territorio .

El presidente de la Cecale, Santiago Aparicio. NACHO GALLEGO
efe | burgos
Una fiscalidad flexible, que atienda las necesidades de territorios afectados especialmente por la baja densidad de población, ha propuesto esta tarde en el parlamento autonómico el presidente de la Confederación de Empresarios de Castilla y León (Cecale), Santiago Aparicio. Debería ser una fiscalidad «favorable para cualquier tipo de empresa o industria», para el inversor que desee instalarse en zonas deprimidas desde el punto de vista demográfico, pero siempre desde el respeto al principio de armonización fiscal según el cual, ha matizado, «no debe haber ciudadanos de primera, segunda y tercera».
Aparicio, en calidad de representante de la Federación de Organizaciones Empresariales Sorianas (FPES), ha comparecido en la Comisión de Empleo de las Cortes de Castilla y León, donde ha puesto el ejemplo del exitoso modelo implantado, desde hace más de cincuenta años, en las Tierras Altas e Islas de Escocia a través de la agencia Highland and Islands Enterprise (HIE). Desde su implantación en 1961 y hasta 2011, el censo de ese territorio ha crecido en un veintidós por ciento con arreglo a una estrategia de desarrollo basada en la mejora de las condiciones de vida, el fortalecimiento de las comunidades rurales y la atracción y retención del talento.
El Gobierno de Escocia asigna cada año un presupuesto a la agencia HIE, formada por catedráticos, economistas, abogados, empresarios y profesores de ese ámbito geográfico, para financiar objetivos que entre, entre otras pautas, responden a la conciencia y orgullo de pertenencia a un territorio.
Otras claves de ese recuperación poblacional, además del tiempo necesario para su germinación, son el «mallado de comunicaciones, algo fundamental para atraer inversiones», un nivel asequible de acceso a la vivienda, la proximidad de centros educativos y universitarios y la «cultura de la cooperación».
A todo ello se une el control del dinero público, la gestión ejemplar y la transparencia en el uso de los recursos puestos a disposición por el Gobierno de Escocia, y la conciencia de que los proyectos a corto plazo «normalmente se quedan en el camino y no pueden dar sus frutos», ha apostillado. «Esperemos que en el caso de Castilla y León no sea tarde y que estos ejemplos sirvan para empezar a trabajar en los lugares que la UE señala como umbral de zona desierta», ha advertido Santiago Aparicio.