Patología política
T ras su incursión en Salamanca, donde debatió monográficamente sobre el Procurador del Común y sus circunstancias, el pleno de las Cortes de Castilla y León regresó en la tarde de ayer al hemiciclo vallisoletano en una sesión marcada por la ausencia de Juan Vicente Herrera, a esas horas en Aguilar de Campoo cumplimentando al rey Felipe en su visita a la galletera Gullón.
Dicha ausencia redujo a la mitad el turno de preguntas directas al presidente de la Junta, ya que mientras Podemos y Ciudadanos decidieron renunciar al mismo, el grupo socialista y el mixto aceptaron que fuera otro miembro del Ejecutivo, en este caso el vicepresidente, José Antonio de Santiago-Juárez, quien se encargara de las respuestas. La sentencia de la corrupción resultaba demasiado apetitosa como para que el portavoz socialista, Luis Tudanca, pasara por alto dicho fallo judicial, que detalla el cobro de comisiones por parte, entre otros, del que fuera vicepresidente de la Junta y secretario regional del PP, Jesús Merino, a cambio de su «intermediación» en varias obras adjudicadas en su día por el gobierno autonómico.
«Ustedes aplaudieron y jalearon a los corruptos y forman parte de su mismo árbol genealógico», dijo Tudanca, quién además aprovecho para afear a Ciudadanos su apoyo a la Junta y elogiar la «valentía» (sic) del consejero de Educación, Fernando Rey, quien se ha mostrado a favor de convocar elecciones generales tras la pérdida de credibilidad que a su juicio ha sufrido el gobierno de Mariano Rajoy. Sin embargo, el actual número dos de la Junta, lejos de reconocer la menor responsabilidad, siquiera fuera «in vigilando», del gobierno de la comunidad, aseguró que en la sentencia «no hay reproche penal o civil ni a la Junta ni al PP de Castilla y León». Y no solo eso, diagnóstico a Tudanca «un síndrome de Diógenes cerebral». «Tiene usted la cabeza llena de basura política», le espetó en el turno que cerraba el rifirrafe.
El vicepresidente se ocupó asimismo de responder al procurador leonesista, Luis Mariano Santos, quien trasladó al pleno el posible conflicto derivado del pase a personal estatutario de los médicos de la Sanidad rural. Mientras De Santiago-Juárez no ve en ello el menor problema, señalando que es algo voluntario y nada novedoso, Santos atisba en el horizonte inmediato una huelga que provocará el caos en los consultorios locales. Y más allá de ese posible paro, el deterioro de la atención sanitaria a una población especialmente envejecida. Los problemas de la Sanidad inspiraron cuatro de las catorce preguntas dirigidas ayer a la Junta por la oposición parlamentaria. Una de ellas, formulada por el socialista Alvaro Lora sobre la Unidad del Dolor del Hospital de León, motivó la presencia en la tribuna de invitados de representantes de la asociación Pro-Qualitaes Vitae, constituida recientemente en defensa del mantenimiento de dicho servicio.
El consejero, Antonio Sáez, rechazó tajantemente que dicha unidad se esté desmantelando a la vez que se potencia las de los dos hospitales vallisoletanos. Aseguró que, al margen de los cambios organizativos, no se ha suprimido ninguna prestación y que incluso se ha reforzado la plantilla con dos médicos más. La argumentación del consejero no convenció en absoluto al procurador socialista, que la desaprobó gestualmente desde su escaño hasta el punto de tener que ser llamado al orden por la presidenta de la Cámara.