Los padres relatan un «despertar cognitivo» en sus hijos: más interacción, confianza, motivación y desarrollo social
La revolución robótica que camina sobre piernas pequeñas

c. f. a. | león
n Elena García Armada, referente mundial en la robótica pediátrica, lidera una de las revoluciones más humanas de la ingeniería robótica: la que permite que niños que no pueden caminar den sus primeros pasos gracias a la tecnología. Tras completar su formación en instituciones punteras como el MIT, en 2007 se incorporó como científica al CSIC. Es la artífice de Atlas, el primer exoesqueleto pediátrico del mundo, y con él, en 2013, Marsi Bionics, una spin-off del Centro de Automática y Robótica (CAR), vinculado a la UPM y al CSIC. Su objetivo: llevar la tecnología desarrollada en los laboratorios al servicio de la sociedad, especialmente de los más vulnerables. Los exoesqueletos de marcha y ortesis activas que ha desarrollado permiten a niños con enfermedades neurológicas ponerse de pie y caminar. «Se trata de dispositivos robóticos que trabajan en paralelo al cuerpo humano, sustituyendo o complementando funciones motoras perdidas. Son una extensión del cuerpo y una aplicación real del concepto de transhumanismo». El trabajo de García Armada no se ha detenido en el entorno clínico. Su último proyecto, Explorer, ha sido diseñado para que los niños puedan usar el exoesqueleto fuera de los hospitales. «Muchos niños nos decían que querían utilizarlo en casa, en el colegio o en el parque. Nos pasamos los últimos dos años convirtiendo ese deseo en una realidad técnica y segura». Presentado en febrero de este año, es un dispositivo de uso personal desarrollado en colaboración con el CSIC, Marsi Bionics y cuatro grandes hospitales públicos madrileños, dentro del Perte para la Salud de Vanguardia impulsado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Esta innovación no solo mejora la salud física de los pequeños —fortalece músculos, mejora la estabilidad, reduce espasticidad—, sino que también tiene un impacto emocional, cognitivo y social profundo. «El simple hecho de estar de pie genera mejoras cardiovasculares, gastrointestinales y respiratorias. Pero sobre todo, transforma la forma en que los niños se relacionan con su entorno», señala García Armada. De hecho, los padres han relatado lo que llaman un «despertar cognitivo» en sus hijos: mayor interacción, confianza, motivación y desarrollo social. «Ver cómo miran al mundo desde su nueva altura, cómo interactúan desde una posición activa, es algo profundamente conmovedor. Esos momentos dan sentido a años de investigación y esfuerzo». García Armada no solo ha creado tecnología: ha generado una nueva esperanza para miles de familias. Su trabajo encarna una visión en la que la ingeniería se pone al servicio de la humanidad.