El castillo donde murió la reina Urraca y que ahora está en ruinas
Una fortaleza que fue declarada Bien de Interés Cultural en 1949 y por cuya conservación ahora lucha la Fundación Castillo de Saldaña

El atardecer del Castillo de Saldaña
El Castillo de Saldaña, en Palencia, es uno de esos lugares de la historia que resuenan en la memoria de nuestro país, un enclave mítico que fue muy importante en su día, pero que tristemente hoy se encuentra en un estado muy deteriorado.
Este lugar mezcla romance medieval, intriga política y un paisaje de campo castellano que hoy lo transforma en un imán silencioso para el turismo patrimonial; y aunque no se encuentre conservado, sino más bien en un estado de ruinas, se ha convertido en símbolo de resistencia e historia de España.
Un reino en manos de una reina
Urraca I de León y Castilla fue una de las primeras soberanas que gobernó con derecho propio en la península ibérica, desafiando el machismo de la época, a nobles, a la Iglesia y al rey de Aragón, Alfonso I. Su reinado estuvo marcado, claro, por guerras internas, alianzas que cambiaban en un santiamén y tensiones con los obispos. Esto convierte la figura de Urraca I en un referente de las mujeres que gobernaron durante la Edad Media.
La muerte de Urraca I llegó en el año 1126 en el interior del castillo de Saldaña, un enclave estratégico en la vega del río Carrión que servía como punto de control entre León, Castilla y el Camino de Santiago.
Las fuentes medievales no detallan las causas de su muerte: algunos historiadores la asocian con complicaciones en el embarazo, mientras otros señalan simplemente como causa de la muerte una enfermedad grave. Lo que sí parece claro es que murió cuando tenía entre 44 y 46 años.
Tras su fallecimiento, el cuerpo de la reina fue trasladado a León para ser enterrado en el Panteón de Reyes de San Isidro, reforzando la tradición funeraria leonesa y consolidando su figura como parte central de la memoria dinástica.
El castillo hoy: ruinas con historia
En la actualidad, el castillo de Saldaña puede visitarse y contemplarse como un conjunto de ruinas, con apenas dos grandes torres cuadradas y algunos tramos de muro que se levantan sobre un cerro que domina desde lo alto la vega del Carrión.
El conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural en 1949, pero el paso del tiempo, la dejadez y la erosión del terreno han dejado al monumento en un estado muy delicado, con riesgo evidente de derrumbe y necesidad de conservación y protección urgente.
Desde el año 2024, el cerro y las ruinas del castillo pertenecen a la Fundación Castillo de Saldaña, impulsora de labores de conservación, y estudian un proyecto de recuperación patrimonial a medio plazo.
Aunque hoy no existe un equipamiento turístico dentro del recinto, el castillo sigue siendo un punto de referencia emocional para la localidad, con vistas abiertas sobre la llanura; un paisaje que invita a la reflexión sobre la conservación de nuestro patrimonio, pero también para el senderismo y el reportaje fotográfico patrimonial.