| Crónica | A siete días vista |
La calma antes de la tormenta

El presidente de la Junta y sus consejeros en marzo de 2001, cuando tomaron posesión de sus cargos
A cuatro días escasos de que se constituyan las nuevas Cortes, -fecha a partir de la cual se iniciará el proceso de formación del Ejecutivo autonómico-, no se habla de otra cosa que no sean los nombres del futuro Gobierno de Herrera. Sin embargo, muy pocos son los que se atreven a rellenar quinielas con nombres y apellidos completos ya que, hasta el momento, apenas se han escuchado rumores con sustancia, salvo alguna que otra auto proclamación de ésas que siempre surgen en estos trances. Sin duda, se trata de la tensa calma que precede a las grandes tormentas. Y es que, por mucho que se hable, nadie sabe nada con certeza, puesto que, al igual que sucedió con el último cambio de Gobierno, la discrección es la consigna de la que presume el todavía presidente en funciones de la Junta. A los propios consejeros en funciones no hay quien les saque «ni mu», salvo que todos están a la espera de que Juan Vicente Herrera, al que en esta ocasión no se le conoce ningún cuaderno azul, mueva ficha. La acumulación de incógnitas se traslada también a Fuensaldaña, donde los grupos parlamentarios que se formarán a partir del próximo martes no saben o no contestan nada acerca del nombre del que será el presidente del Parlamento autonómico, así como del resto de miembros de la Mesa de las Cortes. Se baraja el nombre de uno de los pesos pesados de la Junta, aunque éste ni afirma ni desmiente, mientras que hay quien ya ve la foto de una mujer, socialista para más señas, entre los integrantes de la Mesa. Lo nunca visto en la breve historia de la comunidad. Otras muchas incógnitas se ciernen estos días sobre el castillo de Fuensaldaña: ¿se aprobará la manida reforma del Reglamento este año? ¿servirá realmente para agilizar el trabajo de los parlamentarios? ¿habrá más procuradores liberados y, de ser así, cuántos y quiénes? No hay que olvidar que en los últimos años, y tras la asunción de nuevas competencias, el trabajo de las Cortes de Castilla y León se ha multiplicado por dos, con el consiguiente incremento del número de Comisiones y del tiempo que los procuradores castellanos y leoneses deben dedicar a la actividad parlamentaria. Además, hay otra gran pregunta relacionada con el castillo de Fuensaldaña. Y es cómo van a ser los plenos de la nueva legislatura ahora que TC e Izquierda Unida han desaparecido del hemicilo y, sobre todo, tras la marcha de la procuradora leonesista Daniela Fernández, conocida por la intensidad de sus intervenciones parlamentarias. Máximo suspense Pero donde la expectación ha llegado a límites insospechados ha sido en el Ayuntamiento de León. A la hora de cerrar esta crónica, todavía no se conocía el resultado final, -al menos de manera oficial-, de las deliberaciones de la Unión del Pueblo Leonés que, con la llave bien guardada en el bolsillo, ha mantenido en vilo a populares y socialistas desde el pasado 25 de mayo. Y también preocupación Otra causa de expectación y hasta de temor es la negociación sobre la reforma de la PAC que se discute estos días en el seno de la Unión Europea. Los agricultores y ganaderos de Castilla y León esperan con impaciencia que el resultado de este debate no sea tan negativo como el que auguran las organizaciones agrarias de la comunidad, algo que podría conocerse en cuestión de horas. Por lo pronto, el consejero de Agricultura y Ganadería en funciones, José Valín, ya ha convocado a los representantes del sector a una reunión que tendrá lugar el próximo lunes y en la que el único punto del orden del día será el análisis de los efectos que la inminente reforma tendrá en Castilla y León. En esta ocasión, al presidente Herrera no se le conoce ningún cuaderno azul Sobre el castillo de Fuensaldaña también se cierne más de una incógnita, como el nombre de su nuevo presidente Los consejeros en funciones no sueltan ni «mu» sobre su futuro político inminente