La sexta legislatura supone «un antes y un después»
En el momento de hacer el último balance, el presidente de las Cortes de Castilla y León, José Manuel Fernández Santiago, aseguró que la sexta legislatura ha supuesto «un antes y un después» en el parlamentarismo autonómico, al producirse diferencias notables y un trabajo más profundo en la Cámara autonómica. El jefe del Legislativo atribuyó este cambio e «inflexión» al consenso existente entre los grupos parlamentarios, que ha supuesto una «profunda modernización». De este modo, citó los capítulos más destacados que ha provocado el consenso a lo largo de los últimos cuatro años, como la reforma del Reglamento de las Cortes, la reforma del Estatuto, la creación de la Comisión contra la despoblación, la Comisión no permanente sobre Discapacidad y la constitución de la Fundación Villalar. De ésta última, recordó el consenso logrado en torno al Manifiesto del pasado 23 de abril, en un año electoral. En cuanto a la reforma del Reglamento, manifestó que ha permitido la celebración de un mayor número de plenos, un control al Ejecutivo más intenso y democrático que nunca y la multiplicación de la actividad, con 600 comisiones en los últimos cuatro años, frente a las 300 de la etapa anterior, que ha provocado que el número de letrados en las Cortes se haya elevado de 3 a 7. Memoria de actividades Fernández Santiago realizó estas declaraciones en una comida con periodistas parlamentarios, en Valladolid donde presentó la memoria de la Cámara durante la VI legislatura. El balance «normalmente se entrega en octubre», matizó, pero este año se ha adelantado. Además, señaló que incluye los datos más recientes, como la última iniciativa registrada el pasado viernes y la foto de los portavoces y el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, cuando defendieron el texto de la reforma estatutaria en el Congreso de los Diputados el pasado 17 de abril. El presidente de las Cortes insistió en el entendimiento entre PP y PSOE: «Castilla y León no dijo adiós al consenso» y recordó que la revitalización de la vida parlamentaria fue un encargo que recibió directamente del propio Herrera.